Laporta no ha actuado en solitario

La herencia ha sido sólo una excusa, lo que también ha pesado en el adiós de Messi ha sido la ambición desmedida de su padre, Jorge Messi, la actuación de Alemany -un aliado del Madrid-, y el gran freno ejercido por el CEO y los avalistas

El inesperado desenlace del caso Messi tiene otros protagonistas. El propio entorno del jugador, cegado de ambición y obsesionado con que Joan Laporta ganara las elecciones porque era el único de los tres candidatos que, sabían de sobra, no frenaría sus desmedidas pretensiones, del todo ajenas y desproporcionadas a la realidad del club y de la coyuntura del fútbol.

Leo Messi era parte de la solución y también del problema. Del ejercicio cerrado (2020-21) casi 140 millones de las pérdidas, consecuencia de no registrar ingresos, las ha causado el salario de un solo futbolista, el delantero argentino que, además, había liderado en el vestuario la firme postura de no adaptar su salario, de no aceptar rebajas ni soluciones a favor del club. Esta fue la respuesta de Leo contra Josep Maria Bartomeu. Pesaron dos razones básicamente: la reducción impuesta del 12% al inicio de la pandemia y la limpieza en el vestuario de jugadores tóxicos como Vidal o Luis Suárez, generadores del mal rollo, sobre todo contra los recién llegados.

Jorge Messi, sin embargo, sabiendo que a Leo le queda un Mundial y un último contrato bueno de dos o tres años -al menos según su opinión- apostó por Laporta, se fió de él y de su palabra. Se dejó engañar por la apariencia de control de Laporta. Una confianza sorprendente porque fue con Laporta, gracias a su pésima gestión, que Messi se quedó sin jugar medio año -también con la decisiva intervención de Javier Tebas, entonces vicepresidente de la LFP- y fue con Laporta cuando estuvo a punto de irse cedido al Espanyol o incluso traspasado porque Frank Rijkaard lo consideraba demasiado individualista. Además, Johan Cruyff no lo bendecía ni lo bendijo nunca. De hecho, Johan se fue de este mundo sin una sola alabanza a Messi, al que además criticó porque, decía, sólo sabía jugar al fútbol, ​​que en la vida había otras cosas. A Cruyff le fue imposible admitir la grandeza de Leo.

Aun así, Jorge Messi se puso en manos de Laporta y, aún peor, aceptó la interlocución del vicepresidente deportivo Rafael YusteRomero, había firmado por el Tottenham. Este refuerzo era una de las peticiones de Messi y, Jorge lo entendió como una promesa incumplida de Laporta.

Lo que vale la palabra de Laporta, como demuestran los hechos y la hemeroteca, es nada. Al contrario de lo que pueda pensarse, el egocéntrico y soberbio Laporta estuvo encantado de dar la cara y anunciar al mundo que había sido él, y no otro, quien le había dado la patada al mejor jugador de la historia .

También influyeron y mucho los avalistas, Mateu Alemany y el mismo CEO Ferran Reverter. Todos coincidían en que era una locura y todos, finalmente, resolvieron para el bien de sus intereses renunciar al riesgo de renovar a Messi.

Mateo Alemany, madridista confeso y de momento poco efectivo en su trabajo, se ha convertido a ojos de Tebas en el mejor aliado de Florentino Pérez en el Barça en esta batalla de fondo contra los disidentes de la Superliga, ahora más unidos que nunca en contra de la mordedura de CVC porque ello supone, ni más ni menos, que romper el acuerdo firmado por ambos para la cesión de estos mismos derechos a otra competición que no sea la Liga. Tebas le envió un mensaje: «Laporta tiene a alguien por ahí que habla demasiado con…». Está claro que el Real Madrid tampoco quería que Messi renovara y hoy lo debe estar celebrando. Los favores como la pancarta se pagan.

Ferran Reverter, por su parte, ya advirtió de la temeridad de renovar a Messi y de la frivolidad de este peligroso juego con el mejor jugador del mundo, al que ahora Laporta ha echado definitivamente, sobre todo por su inacción, cada vez más parecido a un plan premeditado. Al menos, eso es seguro, era una operación con pocos atractivos para los agentes de su entorno, Jorge Mendes o Pini Zahavi, aquí sólo ganaba el voraz Jorge Messi, que nunca ha compartido nada con nadie desde que pudo deshacerse de Josep Maria Minguella y de tantos otros que han reclamado a lo largo de los años su parte del botín.

Finalmente, los avalistas de Laporta, frente a los que el propio presidente se encuentra en franca minoría, le habían transmitido su preocupación, aún más sabiendo que lo más probable es su ejecución al final del mandato. Está claro que, en parte por rechazar o no encontrar soluciones, las pérdidas serán irremontables y el aval será ejecutado tarde o temprano. Esto suponiendo que se renueven cuando sepan que aumentarán espectacularmente. Claro que Laporta les había prometido lo contrario, que ya no haría falta avalar el próximo curso. Promesas como renovar a Messi.

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