¿Qué ‘patata caliente’ tiene Joan Laporta este próximo domingo?

Históricamente, el relevo en la junta directiva del FC Barcelona no ha tenido una incidencia directa en la respuesta de los socios llamados a participar en las asambleas de compromisarios. La convocada para este domingo en el Camp Nou, donde además tampoco coincide con un partido que estimule complementariamente la asistencia, no tendría que suponer una alteración de las bajas cifras de participación. Lo contrario sería sorprendente.

Todavía menos si desde el club no se ha preparado una ofensiva para atraer a los socios que, en la mayoría de los casos, han empezado a recibir la convocatoria por correo este pasado miércoles, día 16, es decir a solo cuatro días de la celebración de la asamblea.

Sin prisas ni acierto, la junta de Joan Laporta ha convocado esta primera asamblea de la peor forma posible, porque el día 3 de junio anunció su celebración para el día 4 de julio y, al cabo de 24 horas, tuvo que rectificar porque se había equivocado en dos aspectos legales. Primero, se fijó el 4 de julio para disponer de los 20 días obligados de exposición de los textos de los cambios de estatutos que pretendía aprobar. Después, sin embargo, la misma junta reparó en que antes del 30 de junio tiene que responder contractualmente a su definitiva adscripción y apoyo a la Superliga.

La junta ya ha dado evidentes síntomas de descontrol propio y de absoluto desconocimiento interno del club, una circunstancia que ha llevado a dejar sin demasiado contenido el mismo orden del día, en el cual lo más importante podría llegar a ser la aprobación de un préstamo de 500 millones. Lo único y más intrigante son conocer las verdaderas condiciones de esta adhesión a la frustrada Superliga.

La otra gran incógnita orbita en el entorno de la sensibilidad de los socios compromisarios que, para los convocados, será su primera asamblea. Fueron sorteados el año pasado para un periodo de dos años, aunque no pudieron ejercer su función después de la prohibición del Procicat de celebrar este tipo de reuniones no esenciales.

Hasta la llegada de las cartas, 12 días después del anuncio, los compromisarios podían buscar en la web del club la información y saber que, además, si no confirmaban su presencia con anterioridad, el protocolo COVID les impediría tener acceso a la asambla. Teniendo en cuenta la edad elevada de los 1.000 socios senadores que lo son por derecho (los 1.000 primeros socios del FC Barcelona) y que la carta remitida solicita la confirmación mediante un código QR es posible que este sector no acuda de manera mayoritaria. Por otro lado, con los precedentes de poco rigor en la identificación y acceso a las asambleas en el anterior periodo de Joan Laporta como presidente, un proceso que decide la misma junta, todo indica que lo tendrá fácil para controlarla a su antojo y disponer en cada situación de un quórum favorable.

Cuando se avisa a los socios compromisarios 12 días después de la convocatoria es que no se han planteado, como otras veces, medidas de estímulo, llamadas personales y una voluntad manifiesta de conseguir la máxima participación.

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