¿Prevenir con un diagnostico el ‘paso al acto’?

Además del crecimiento reciente de asesinatos machistas, varios en pocos días, para “compensar” el tiempo de confinamiento, que habría frenado los asesinatos al uso en situación normal; en estos días Rocío una chica de 17 años es asesinada y descuartizada por su maltratadora pareja, un hombre, también maltratador previo, filma durante horas la agonía de su pareja diabética hasta que esta muere sin proporcionarle ninguna ayuda. Tal como se preveeía las dos dulces hermanas Ana y Olivia son asfixiadas por su padre para causar el peor dolor que se puede infringir a una madre. El padre presuntamente suicidado, como hizo Asunta Porto en la cárcel tras matar a su hija adoptiva, sería un peligroso psicópata, invisible como seductor y hombre de acción, hasta que entra en conflicto su orgullo. Breton, otro psicópata autor de la incineración de sus dos hijos para también conseguir torturar de por vida a su ex-pareja, de momento no se habría suicidado. Hace menos de un mes una madre asesina a su hija con pastillas en Sant Joan Despi, otra a su hijo Sergio, en Tenerife y el 14 de este mes en Málaga otra madre ocasiona la muerte de su bebé de 18 meses por malos tratos.

El porqué del ocultamiento mediático de las mujeres asesinas por parte de la administración, respecto a los asesinos varones de sus parejas, podría ser evidente; porque hay más, bastantes más, pero en el caso más execrable, por premeditado, de matar a los propios hijos, sucede el mismo ocultamiento mediático, cuando el protagonismo de genero se invierte; hay más madres que matan a sus hijos que padres, en una ratio de 7 mujeres x 3 hombres, sin embargo, ese dato se oculta. También se oculta la mayor ratio de violaciones por parte de residentes extranjeros. ¿En el 2º para aminorar la ira y con ella el racismo, en el 1º en aras a preservar el dogma ideológico? Para la mayoría de las asociaciones feministas, una mujer, ni miente, ni maltrata, ni asesina. Cuando una mujer mata a su pareja, es porque se hartó de maltratos, y esto suele ser cierto, pero por qué ocultar a las madres asesinas (15 en 2020/9 en 2021) cuando los asesinatos machistas siguen siendo superiores de lo que se trata es de que no se produzca ninguno.

Mas allá del síndrome, el SAP (síndrome de alienación parental) como comportamiento, se niega con una violencia exacerbada, solo porque se atribuye a la mujer (?) cuando el hombre puede ostentar y ostenta la misma conducta. Sin embargo, transformar a todo el género masculino de forma generalizada en potenciales maltratadores- asesinos, supone un agravio injusto sobre el cual las asociaciones de padres lógicamente se quejan. El caso es que lo de “ni una mas “, sigue sin funcionar y Moncloa, que no quiere enseñar a pescar, y solo proporciona peces, va y suprime materias tan claves como filosofía y ética, ya aprobadas por el ejecutivo anterior, sustituyéndolas por urbanidad. No hay por tanto ninguna aproximación a lo que sería la urgente necesidad de implementar un intenso plan educativo de educación en valores y respeto entre humanos especialmente entre géneros. Esta ausencia alargará la condición machista ya detectada en los estudios de los jóvenes.

Así que por una parte es lógico que las mujeres, siendo las mayores víctimas propiciatorias de este desvarío, se defiendan y protejan, sin embargo, en torno a esta situación se estaría creando una tela de araña sectaria de la que se beneficiarían asociaciones feministas -no todas- que no estarían haciendo nada practico o suficientemente activo respecto a las subvenciones recibidas y los objetivos asociativos. Soy consciente que lo que acabo de escribir es políticamente incorrecto y puede acarrearme los peores epítetos, sin embargo, creo poder salvar la situación diciendo que estas asociaciones son ante todo voluntariosas y concienciadas, pero no fanáticas, y carecerían de una tutela experta que las ayude en ir mas allá “de la manifestación” y contribuir desde la difusión y la formación de lo execrable del crimen sea por machismo o feminicidio.

La gran incógnita que mantiene velada la acción asesina de un maltratador tendría dos vectores: 1. La imposibilidad de prever una inesperada reacción de violencia que surge de improviso (muchas agresiones que terminan en asesinato no tenían ningún antecedente por lo menos conocido por denunciado) 2. La demasiado frecuente posición femenina de aceptar como norma un maltrato por eventual y resistirse a denunciar poniendo en riesgo su vida al aceptar la vuelta a casa del maltratador que reincidirá cargado ya además esta vez, con sentimientos de venganza.

En este sentido, otra de las urgencias que cabría implementar cuanto antes, sería el afinamiento en el peritaje de la Psicopatía, otorgando un valor jurídico de peligrosidad, a dicho diagnóstico, trastorno que conlleva a la vez, seducción, manipulación, mentira, ausencia de emociones y remordimiento, así como notable potencial para pasar al acto en un tipo de agresión que pudiera ser letal. Al psicópata se le descubre tras el paso a la acción. En el caso de los asesinatos puramente machistas, la psicopatía cursa, pero presumiblemente no siempre, sin embargo, en el asesinato premeditado de los propios hijos; la existencia de una psicopatía es mucho más probable y su detección temprana debería de poder llegar a constituir un valor jurídico que “a priori” no “a posteriori”, protegiera a ambos progenitores separados, que deban compartir custodia de hijos en fase de crecimiento. Se trata de un diagnóstico de profundas connotaciones éticas y morales, que podría comprometer la libertad de las personas, pero parece que la nueva normalidad obligara cada vez más, como ya ocurre en China, a ser una persona obediente y a quien, no cumpla las leyes, sancionarle. Se sabe que hoy se pueden prever el padecimiento del alzhéimer, incluso el del cáncer y otras enfermedades genéticas-hereditarias.

En pocos años nuestra ficha médica será un mapa muy completo de las enfermedades que por herencia o constitución podemos llegar a padecer para así prevenirlas. En este marco, ¿por qué no incluir un diagnostico psicológico que detecte salud o enfermedad mental, y, en este caso, la Psicopatía como síndrome nocivo, que podemos establecer con bastante precisión al tratarse de sujetos fríos, carentes de empatía y de emociones que no cursan exteriormente, aspectos detectables con bastante precisión en un diagnóstico clínico en profundidad?

Sé que planteo algo tan novedoso como escandaloso, pero ¿en qué medida el saber que la pareja de la que me acabo de separar y con quien tengo que compartir el crecimiento de nuestros hijos, en caso de choque parental, podría conllevar riesgo de muerte para los niños? Incluso uno mismo pudiera tener tendencias psicopáticas. Incluir ese diagnóstico en nuestro mapa temprano de enfermedades potenciales con previsibles actualizaciones a medida que nuestra edad y la ciencia avance, formará parte de un futuro en el que el médico nos llamará a casa, si ese día no nos hemos tomado el “litio” prescrito, pues será la misma pastilla no ingerida, la que avisara telemáticamente al médico y/o a la familia.

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