Los cortes en Meridiana. Una anomalía democrática

Es difícil entender que una manifestación con corte de la circulación incluido se repita cada día al atardecer, a esa hora en que los trabajadores retornan a sus casas. Es difícil entender que lleven haciéndolo durante más de un año y medio, que sean ya más de 400 los cortes.

Es difícil entender que las autoridades –el gobierno de la Generalitat de Catalunya– no hagan nada para impedir dicho corte, día tras día.

Es difícil entenderlo porque son pocos los que cortan, menos que los Mossos d’Esquadra y guardias urbanos movilizados cada vez para evitar conflictos, desviar el tráfico y proteger a los manifestantes.

Es difícil entender la paciencia y docilidad con la que los vecinos de la zona aceptan esa ruptura inoportuna de la cotidianidad, esas molestias, esos atascos. Barcelona es una ciudad paralizada de siete a nueve de la noche, y mira para otro lado intentando disimular su vergüenza propia como si fuera ajena.

Los vecinos de Barcelona saben perfectamente que la “manifestación” de Meridiana Resisteix es una parafernalia al servicio del nacional-secesionismo. La ciudad menos nacionalista de Cataluña, su capital, calla. Es una rana en una olla, calentándose a fuego lento.

Es llamativo que, en las pasadas elecciones autonómicas, en los distritos de Nou Barris y Sant Andreu ganara el PSC, y que en Nou Barris sea donde la victoria es más aplastante (33,5% de votos) de toda Barcelona; sumados a los de ECP, resulta el distrito donde la izquierda gana por goleada: más del 43%. Aquí, el nacional-secesionismo (ERC+Junts+CUP) supera ligeramente el 31%, siendo los barrios de Barcelona donde menos representación obtiene.

Además, es el distrito donde la abstención es más alta (54%), tan solo detrás de Ciutat Vella (casi 56%). Que, a pesar de la alta abstención, la izquierda mantenga la primacía debería hacer reaccionar a la izquierda ante el abandono que está realizando de sus votantes, de la clase trabajadora.

Es evidente que no hay causa justa, ya que las reivindicaciones de los manifestantes son la independencia de Cataluña y la amnistía a los sediciosos (eso, ahora; antes negaban la legitimidad del juicio). Una causa justa que pretendiera mantenerse durante tan largo tiempo –pongamos: evitar el cierre de Nissan– no habría durado dos telediarios.

Los cortes en la Meridiana solo se han parado en tres ocasiones: 1º) durante el primer estado de alarma por la pandemia, 2º) durante la ultima semana de campaña electoral por decreto de la Junta Electoral Central y 3º) durante siete días, del 24 al 30 de abril, gracias a la convocatoria de una manifestación de vehículos por la Meridiana a la misma hora que lo hacen los secesionistas.

Susana Alonso
Susana Alonso

Esas manifestaciones fueron convocadas por el Movimiento Vecinal Meridiana Sin Cortes, del que formo parte. Y, aparte de permitir la circulación de personas y vehículos sin problemas por la Avenida Meridiana y las zonas que habitualmente colapsan, tuvieron la virtud de demostrar que los menguantes manifestantes de Meridiana Resisteix pueden manifestarse libremente en la amplia explanada que existe ante la Estación de RENFE, sin molestar a nadie y ejerciendo el derecho de libertad de expresión y manifestación que la Constitución Española consagra. Colateralmente, pero no menos importante, se ha demostrado que los Mossos pueden establecer fácilmente un cordón policial para que dicha manifestación se realice sin interrumpir el tráfico.

En unos días, el 28, volvemos a realizar la misma manifestación garantizando la circulación de vehículos y personas. Mantendremos dicha manifestación de vehículos hasta el 7 de junio.

En la contestación a nuestro anuncio de manifestación, el Sr. Jordi Jardí PinyolDirector General d’Administració de Seguretat del Departament D’Interior del Govern de la Generalitat de Catalunya– nos recuerda algo que parece no haberse leído: La Ley Orgánica 9/1983 y la sentencia 96/2010 del Tribunal Constitucional estableciendo jurisprudencia respecto al art. 21 de la CE, según las cuales, si los poderes públicos constatan que el ejercicio del derecho de manifestación puede producir una desproporcionada perturbación de otros bienes o derechos protegidos por la Constitución, podrán limitar o modular dicho derecho.

Pues eso, Señor Jardí. Module, module… Y que los suyos se manifiesten en la explanada.

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