Luz al final del túnel

Ya se empieza a intuir la luz al final del túnel de la pandemia. ¡Bueno! Hay miles de personas que ya la han visto o la han creído ver y salen por las noches de fiesta multitudinaria como si la pandemia ya fuese historia. Es incuestionable que la vacunación masiva ha reducido el número de hospitalizaciones y la mortalidad en muchos países. Desde que vacunaron los mayores de 80 años, las muertes a consecuencia de la Covidien en las residencias han desaparecido prácticamente.

A la gran mayoría de los que tenemos más de 60 años ya nos han vacunado y el grupo de los que tienen entre 50 y 60 va por el mismo camino. Ya no nos ponemos de los nervios cuando en la cola de un comercio o en un aula vemos que hay alguien que no lleva la mascarilla o la tiene mal puesta.

La Covid sigue estando ahí. Nos lo recuerda Carles Francino y mucha gente de nuestro entorno que ha dado positivo o aún sufre las secuelas de cuando la sufrió. Pero nos llegan noticias de Estados Unidos y de otros países donde ya se autoriza a ir por la calle sin mascarilla. Los pabellones deportivos, los espectáculos culturales, los centros comerciales, las playas, las terrazas y algunos interiores de los bares vuelven a llenarse de gente. Todo apunta a que el próximo curso todos los alumnos volverán a clase y podremos convertir las clases on line en excepción en vez de ser la regla, como los últimos meses.

Paralelamente vemos lo que está pasando en la India o Brasil. Allí el túnel está aún oscuro, muy oscuro. Su túnel y el nuestro buscan la misma luz. Asusta pensar que convertiremos nuestros países, los ricos, en zonas privilegiadas a las que no dejaremos entrar a las personas que vengan de los que todavía sufren elevados índices de morbilidad y de mortalidad. ¿Seremos capaces de levantar una nueva barrera ante los migrantes con el argumento de que pueden traernos nuevas cepas del virus que ahora creemos que estamos derrotando?

Los epidemiólogos nos recuerdan que de esta pandemia o salimos todos juntos, toda la Humanidad, o no nos la quitaremos nunca de encima. Los gobernantes deben contribuir a extender esta idea. Hemos tenido muchos ejemplos en el transcurso de este último año de cuán insolidarios pueden ser algunos gobernantes. Una insolidaridad que, desgraciadamente, les ha dado a menudo réditos electorales y políticos en demasiadas ocasiones.

Si de verdad salimos del túnel no podremos ignorar que todos tenemos derecho a la claridad.

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