¿Y la ideología, qué?

En este encuentro de JxCat que han calificado, yo creo que exageradamente, como ‘congreso extraordinario’, los dirigentes del partido trasladaron una pregunta a sus militantes, miembros, socios, afiliados o como sea que los llamen: ¿Cuál es el espacio ideológico en el que os sentís más cómodos? Y les daban cuatro opciones: liberal, socialdemócrata, izquierda o ninguna. Supongo que quien diseñó la encuesta -y me imagino quien fue- pensó que mejor no poner la alternativa ‘derecha’, no fuese que se apuntara a ella demasiada gente.

Es curioso dirigir una formación política y no saber qué ideología tiene la gente que forma parte de ella. JxCat ha reconocido una ignorancia que otros partidos disimulan o desconocen. El partido que ahora preside Carles Puigdemont es heredero de la Convergencia Democrática que crearon Jordi Pujol y un grupo de amigos como movimiento con ideas socialdemócratas que fue arrinconando con el paso de los años. Ciudadanos era unos días progresista; otros, liberal; unos terceros, de derechas; y, al paso que va, finalmente no será nada. Los partidos socialistas europeos eran de izquierdas hace un tiempo y muchos de ellos se han moderado tanto que considerarlos de centro es hacerles un favor. Los anglófonos crearon la expresión catch all party para referirse a los partidos que recogen votos de todos los sectores sociales e ideológicos. Que los nacionalistas jueguen esta carta es incluso normal. También dentro del mundo nacionalista e independentista hay colores políticos. En Flandes se decantan hacia la extrema derecha y en Escocia hacia la izquierda. ¿Y en Catalunya? Hay empresarios forrados de dinero y más de derechas que Margaret Thatcher que se consideran de izquierdas por el simple hecho de ser independentistas. Y luego tenemos los anticapitalistas de la CUP.

¿Tienen sentido todavía las ideologías a la hora de afiliarse a un partido o, simplemente, votarlo? La victoria abrumadora de Isabel Díaz Ayuso en las elecciones a la presidencia de la Comunidad de Madrid ha hecho que me vuelva a formular esta pregunta. En casi todos los barrios humildes de las ciudades de esta comunidad ha ganado el Partido Popular de DíazAyuso, un partido no le hace ascos a que lo califiquen de derechas. Lo es y no lo esconde. ¿Por qué la han votado los madrileños que ganan 900 euros al mes, si es que los ganan? ¿Porque son unos gilipollas, como dice Juan Carlos Monedero? ¿Lo son también los millones de franceses de clase baja que votan a la extrema derecha que dirige Marine Le Pen?

Carlos Marx decía lo que para cambiar la realidad primero hay que entenderla. Por ello se entiende que Carles Puigdemont pregunte a los suyos de qué pie ideológico cojean. Y yo, que ya soy sexagenario, preferiría que los jóvenes, los trabajadores y el máximo de gente posible fuese de izquierdas, pero de izquierdas de verdad, de aquella izquierda que es solidaria con los que menos tienen y que quiere una sociedad mejor para todos. Quizás sí la izquierda fuera así no tendríamos tantos disgustos en las noches electorales. Quizás.

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