El Consell Català de l’Esport camufló las subvenciones a las ONGs del diputado Francesc de Dalmases (JxCat)

El juez Joaquín Aguirre las investiga en el sumario del caso Volhov

El 9 de julio de 2019, la interventora general de la Generalitat, Rosa Vidal, enviaba una alarmada comunicación a Antoni Reig, director del Consell Català de l’Esport. (CCE). “Señor Reig: hoy se ha personado en mis dependencias la Guardia Civil requiriendo aclaraciones sobre el mandamiento de 4 de junio sobre subvenciones. Le adjunto el requerimiento”, decía la comunicación.

Lo cierto es que el titular del juzgado de instrucción número 1 de Barcelona, Joaquín Aguirre, había pedido toda la información sobre subvenciones públicas del CCE a la Fundació Catmon y a la Asociación Igman, que controlaban Víctor Terradellas y Francesc Dalmases. El primero era el ex responsable de relaciones internacionales de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), mientras que el segundo era, a esas alturas, diputado de JxCat.

El secretario general del Deporte de la Generalitat, Gerard Figueras, había remitido al juzgado un informe en el que negaba que su área hubiese firmado algún convenio o hubiese otorgado alguna subvención a las dos entidades citadas. En un informe de la Guardia Civil, sin embargo, se recoge que Figueras admitía que el Consell “encargó la publicación de determinados artículos de temática deportiva a la revista Catalan International View durante el periodo 2013-2016. La citada revista se consideró como un buen canal para situar a Cataluña en el mundo, como antesala de posibles retos futuros, para dar a conocer la potencialidad del país como posible sede de acontecimientos internacionales, atendiendo a su difusión y repercusión internacional y su puesta a disposición de altos cargos de las Naciones Unidas, primeros ministros y ministros de Exteriores, de los miembros de la Eurocámara, de las agencias internacionales y los corresponsales extranjeros que trabajan en Cataluña”.

En las conversaciones intervenidas por la Guardia Civil, no obstante, Figueras habla con Lluís Pallisera y éste le especificaba : “Lo que pasa es que dos… dos artículos…. que no son… bien, bien… del ámbito deportivo. Aquí es donde podemos tener los problemas…”. Esos pagos sumaban, en total, algo más de 48.000 euros.

Lo curioso del caso es que los pagos a Catmon no se realizaron directamente por el CCE, sino que se sospecha que fueron vehiculados a través de las empresas Viajes Zoetrope, The Exclusive Alternative Tour y Viajes Duero. Estas tres empresas eran clientes de Catmon y le pagaron diversas cantidades que se supone que eran por los artículos que le interesaban al CCE.

Las comunicaciones interceptadas entre los directivos del CCE arrojaron algunas sorpresas más, porque los agentes de la Guardia Civil pudieron escuchar cómo la cúpula del deporte catalán aplicó la ley del silencio sobre las relaciones con Catmon e Igman: sólo notificarían las cuestiones relacionadas con subvenciones. Y si no hay subvenciones oficiales, no se notificaría nada al juzgado. Ante esta omertà, los agentes se dirigieron a la interventora general para pedir “cualquier documentación relativa a estas entidades, ya sean facturas, convenios, solicitudes de subvenciones u otro tipo de expedientes, en los que el proveedor/beneficiario sea directamente alguna de las entidades citadas”.

Así, Rosa Vidal pedía a su interlocutor: “Tendría que manifestar de forma expresa el estado de la tramitación en que se encuentra cualquier documentación relativa a las citadas entidades durante el periodo 2013-2019. En el caso que corresponda, si constan solicitudes de subvenciones no concedidas, es preciso aportar el expediente administrativo de denegación y/o archivo de éste”.

A Vidal, la cúpula del CCE sí le respondió: “Le informamos que la Fundació Catmon solicitó el 1 de agosto de 2017 una subvención por importe de 178.883 euros, excluida de concurrencia pública, para propiciar centros deportivos en el medio rural como centros de animación socioculturales y deportivos en Pazaric, Postima Hadzci, cantón de Sarajevo (Bosnia Herzegovina), bajo el título El deporte, el motor más poderoso para alcanzar la paz y la esperanza de un futuro mejor. La citada subvención fue desestimada en fecha 27 de diciembre de 2018 por resolución del secretario general del Deporte y de la Actividad Física y notificada a la entidad”. Poco después, la interventora enviaba toda la documentación requerida al juzgado número 1.

La historia oculta es mucho más truculenta. Un informe de la Guardia Civil explica que la intervención general solicitó información sobre las subvenciones a las distintas consejerías, pero tras captar una conversación de Gerard Figueras con Lluís Pallisera, subdirector general de Gestión del CCE, tuvieron conocimiento de que “al parecer, sí que existe información y, de hecho, el Consell de l’Esport la había preparado, tal como acredita el documento incautado durante el registro, pero que dado que no eran subvenciones, la intervención había decidido que del escrito del juzgado no iban a hacer caso”.

Esa omisión estaba perfectamente planificada: “Para escudarse ante futuras responsabilidades, los interlocutores aluden a que existen mensajes (supuestamente correos) entre el Consell y la Intervención que harían valer en el caso de que alguien pidiese explicaciones”. Y luego, el informe relata la satisfacción de los contertulios: “Tal era el motivo de alivio ante la decisión de no enviar información a ese juzgado que Gerard comenta que a Reig -seguramente en referencia a Antoni Reig, director del Consell Català de l’Esport- le habría aumentado la barriga tres tallas de lo contento que se había puesto”.

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