Necesitamos urgentemente una buena gestión de residuos del siglo XXI

No hablaremos aquí de los residuos más peligrosos, industriales, sanitarios, y otros. Hablaremos de los más abundantes, mal gestionados, que pueden parecer inofensivos para la salud y el medio, pero que con mala gestión son un problema importante en Catalunya.

Estamos pendientes, y ya es urgente, de un nuevo gobierno que desarrolle la ley de prevención de residuos, iniciativa parlamentaria ya aprobada por el Parlament a la vez que aprobaba una moratoria de nuevos proyectos de instalaciones de incineración de los mismos (entre ellos los de Cercs, Juneda y El Morell) además de revisar y poner plazos a las incineradoras ya existentes (AMB en Sant Adrià, Mataró, Girona y Tarragona).

Tema similar a la quema de residuos en las cementeras (Montcada, Santa Margarida y Els Monjos, Molins de Rei y Alcanar). Tenemos la buena noticia reciente, que el Tribunal Supremo da la razón a los vecinos y al Tribunal Superior de Justicia de Catalunya que la empresa Lafarge no tiene licencia para quemar residuos.

También podemos hablar de los intentos de quemar biomasa de una manera alocada por parte de empresas privadas, (La Garriga, Palau de Anglesola y el Poal, Juneda…). Dicen que para hacer energía eléctrica, incluso a base de cultivos de árboles para quemarlos (hipotecando suelo agrícola de regadío) cuanto en realidad es para negocio, quemando residuos urbanos mal gestionados. La biomasa está bien para hacer barbacoas o para estufas para calefacciones locales, quemando limpiezas de bosques del territorio.

Esta historia de las malas políticas y gestión de los residuos urbanos comienza en el siglo XX con la aparición de nuevos materiales, la cultura «de usar y tirar», la pretensión de hacer negocio fácil con el tema y la corrupción en las contratas públicas. Primero fueron los vertederos, que quería decir verter en una parcela de terrenos estos residuos. El primer episodio de contaminación que conozco fue la contaminación en Barcelona del vertedero de Montjuïc debido a lluvias torrenciales. Por este problema nació el famoso desastre del vertedero de Garraf (la peor decisión por el terreno calcáreo y permeable).

Después, las historias se repiten, con contaminaciones del medio, la salud y muertes. La Fontsanta, Vacamorta, Can Mata, Can Carreres… y tantos otros denunciados por los vecinos. Con emisiones de CO2, NOx, partículas, SOx, compuestos orgánicos persistentes (COP, entre ellos dioxinas) y otros. Para ocultar el problema salió la idea de quemarlos, sin ver que los problemas (como la energía) no desaparecen sino que se transforman, se concentran y cambian, en humos, cenizas, escorias, contaminan el medio: aguas, atmósfera , suelo, alimentos y especies vivas. Además de cambio climático.

Aparecen las incineradoras (negocio). Cuatro en el territorio. Cada vez quieren quemar más toneladas porque el problema crece. Aquí podemos citar una declaración, en julio de 2009, coordinada por el Centro de Análisis y Programas Sanitarios CAPS) en contra de esta política por motivos de salud. (https://www.caps.cat/images/stories/declaracio_Opinio_Incineraci_Salut6.pdf)

Es una declaración firmada por 21 profesionales sanitarios, muchos de ellos especialistas en los temas ambientales o vinculados a conflictos del territorio. Entre otros protagonistas líderes en esta denuncia y oposición a las malas políticas de residuos en Catalunya, hay que citar el Centro de Ecología y Proyectos Alternativos (CEPA) y el impulso de la «Estrategia Catalana Residuo Cero» con 33 entidades: plataformas territoriales, de temáticas ecológicas, coordinadoras locales de afectados y 50 municipios adheridos (http://estrategiaresiduzero.cat/). Es una entidad impulsora y de ayuda a las luchas ciudadanas sobre este tema y creadora de relato y propuestas de buenas políticas, que son luchas por la salud de las personas y el medio.

Hay que repensar un nuevo modelo de economía y de sociedad. Un modelo de crecimiento selectivo (no del PIB), crecimiento en saber, calidad de vida, solidaridad, potenciando el bien común, salud (como autonomía), equidad (reduciendo desigualdades) y en residuos: economía circular.

Prohibir en origen, reducir, reparar, reutilizar y reciclar (RRRR) vidrio, metales, aparatos, papel, orgánico (compostaje). Caminar hacia el Residuo Cero. Y exigir a nuestros representantes buenas y urgentes políticas en este camino.

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