Histórica victoria judicial de los vecinos de Montcada i Reixac contra la contaminación de la cementera

El consejero de Territorio y Sostenibilidad en funciones, Damià Calvet, es partidario que la fábrica continúe funcionando

La centenaria fábrica de cemento que hay en Montcada i Reixac no tiene la preceptiva Autorización Ambiental Integrada (AAI) y, por consiguiente, no puede funcionar. Esta es la consecuencia inmediata e inapelable de la resolución del Tribunal Supremo, que ha decidido no admitir a trámite los recursos presentados por la Generalitat y por la empresa propietaria de la cementera, el grupo suizo LafargeHolcim, contra dos sentencias anteriores del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) de los años 2019 y 2020.

La Generalitat otorgó la AAI a la cementera de Montcada i Reixac en 2015, a partir de un estudio de impacto ambiental realizado en 2008. Pero la tramitación administrativa de este estudio se hizo de manera incorrecta, a parte que contenía múltiples irregularidades, según denuncia la Asociación de Vecinos del barrio de Can Sant Joan, que lidera la batalla contra la contaminación de esta fábrica.

Este error administrativo, atribuible al entonces consejero de Medio Ambiente, Francesc Baltasar, ha desembocado en la contundente sentencia del Tribunal Supremo, que, en cierto modo, hace justicia histórica a los graves perjuicios ambientales que, desde hace más de 100 años, ha provocado y provoca la cementera. El futuro de la fábrica, que tiene 70 trabajadores en plantilla, pero que da trabajo indirecto a unos 200 más, es ahora mismo una incógnita, que se tendrá que aclarar en los próximos días.

El actual responsable de las competencias medioambientales de la Generalitat, el consejero de Territorio y Sostenibilidad en funciones, Damià Calvet, defiende a capa y espada la continuidad de las actividades de la fábrica y asegura que emplea las Mejores Técnicas Disponibles (MTDs) para luchar contra la polución.  Pero el cierto es que la planta de LafargeHocim está ahora fuera de la ley y tiene que parar la actividad.

La alcaldesa de Montcada i Reixac, Laura Campos (En Comú Podem), ha celebrado la resolución del Tribunal Supremo. El Ayuntamiento apoya las denuncias vecinales contra las molestias que genera la cementera y también ha interpuesto una demanda judicial por la contaminación sonora que provoca.

La fábrica de cemento de Montcada i Reixac se puso en marcha en 1917. Era propiedad de Asland, la empresa del conde de Güell, que aprovechaba la cantera del Turó de Montcada para obtener cemento pórtland. El año 1989, el grupo Lafarge, que posteriormente se fusionó con la corporación suiza Holcim, compró Asland.

Los vecinos de Montcada i Reixac organizaron las primeras manifestaciones contra la contaminación de la cementera en 1974. Desde entonces, se ha conseguido clausurar la cantera y que la empresa introduzca mejoras para minorar la polución. Pero las molestias ambientales continúan.

Els Hostalets de Pierola, la cruz
La histórica victoria judicial conseguida por los vecinos del barrio de Can Sant Joan y el Ayuntamiento de Montcada i Reixac contra la contaminación que genera la cementera de LafargeHolceim contrasta con la nula conciencia ecológica que han demostrado la mayoría de los vecinos de Els Hostalets de Pierola (Anoia).

En un referéndum celebrado el 21 de marzo pasado, el 58% del vecindario apoyó a la modificación del plan urbanístico municipal para que se pueda ampliar el vertedero de residuos de Can Mata, el más grande de Cataluña, que explota la empresa Cespa (Ferrovial). En esta zona se han encontrado valiosísimos restos paleontológicos.

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