Morir por la causa

¿Por qué causa vale la pena morir? ¿Hay causas importantes por las que hay que arriesgar la vida y causas de segundo orden por las que sólo hay que dejarse herir o hacer algún tipo de sacrificios que no comporten la muerte? ¿Quién y con qué argumentos decide que una causa merece que pongamos en peligro nuestra existencia física y otra no requiere llegar a ese extremo?

La historia está llena de guerras en las que enzarzaron a gente sencilla para que se jugara la vida sin explicarles bien porque debían hacerlo. Muchas de estas guerras se hacían y se hacen por Dios y/o por la patria. Y los bandos enfrentados defienden dioses, patrias e intereses diferentes. Los organizadores de estas guerras se las miran, casi siempre, desde lejos. Lo hacen desde sus despachos de mando, contemplan la evolución de las guerras sobre mapas en los que las flechas que se mueven arriba y abajo esconden miles, millones de personas muertas o heridas.

Pienso en esto después de leer y escuchar la intervención en Catalunya Ràdio de un colaborador, amante de la polémica y el exabrupto, que deseó un día de mierda “a la gente que no está dispuesta a morir por Catalunya”. A continuación añadió que él no está dispuesto a hacerlo. Por tanto, se deseó “un día de mierda” a sí mismo. Ese día, Twitter se llenó de comentarios sobre su deseo. La cuestión no dejaría de ser anecdótica si no fuera porque este comentarista ingresa enormes cantidades de dinero por sus colaboraciones en Catalunya Radio y TV3, medios de comunicación que se sustentan en los impuestos de los catalanes.

Para morir por una causa alguien te tiene que matar. Puede ser un adversario o puedes ser tú mismo, suicidándote. Hay gente que ha muerto luchando por causas concretas tras decidir dejar de comer. Y hay gente que ha muerto en enfrentamientos armados con los adversarios a la causa que defiende. Unos cuantos presos independentistas iniciaron una huelga de hambre meses atrás pero duró pocos días. ¿Hay catalanes dispuestos a declararse en huelga de hambre hasta la muerte en defensa de la independencia o de la amnistía a los presos que la proclamaron? ¿Hay catalanes dispuestos a morir matando por esta causa?

Bruce Willis es capaz de entregar su vida haciéndose estallar con una bomba nuclear dentro de un meteorito que se dirigía directo hacia la Tierra amenazando a la Humanidad. Era en Armageddon, una película de 1998.

Estamos en 2021. Los que se juegan la vida por nosotros son los sanitarios y trabajadores de servicios esenciales que cuidan de nuestra salud y necesidades básicas en estos tiempos de pandemia.

¡Un buen día de agradecimiento para todas ellas y ellos!

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