Pequeños silencios con importancia

Otra jornada de protestas en favor de la libertad de expresión y en contra de la represión policial. Con estas palabras comentaba Ramon Pellicer en el Telenotícies Nit del 27 de febrero los actos de kale borroka que culminaron con el intento de quemar vivo a un miembro de la Guardia Urbana de Barcelona en el interior de su furgoneta. Ni una palabra para informar sobre los organizadores de la manifestación, entre ellos la CUP, organización que ha manifestado su interés en gestionar la consejería de Interior en el próximo gobierno de la Generalitat. Sus juventudes, Arran, apoyan el atentado a través de un tuit sin que nadie las llame al orden.

El escándalo por el silencio respecto a la violencia que asola el corazón de Barcelona en la televisión pública catalana y el salvajismo de las imágenes que circulan por las redes sociales, es lo suficientemente grande como para hacer referencia a él un poco más tarde. A punto de cerrar el informativo se habla de la quema de un vehículo de la Guardia Urbana de Barcelona durante el lanzamiento de objetos incendiarios «en un punto de recogida de denuncias que hay en la Rambla». El brutal asalto a una comisaría de la policía municipal donde ha estado a punto de morir un agente se reduce a eso.

Nada más terminar el informativo llega puntualmente la misa semanal del independentismo, un Preguntes Freqüents que no defrauda. «¿Cómo definirías lo que ha pasado hoy?», pregunta Cristina Puig a Quico Sallés. «Como una manifestación que ha acabado con incidentes contra bienes, y ya está», es la respuesta, para añadir: «yo tiendo a relativizar mucho lo que es el concepto violencia, porque la estamos banalizando bastante. Sería bueno que nos calmásemos todos un poco antes de hablar de violencia o de violencia extrema». Suena extraño, casi a insulto a la inteligencia, cuando se acaba de atentar contra la vida de una persona, pero en un programa que gira en su práctica totalidad en torno la idea de que quemar contenedores no es violento, puede que tenga sentido.

Así se puede desprender del debate central, en el que se acusa a las fuerzas del orden público de vulnerar los derechos fundamentales con frases como «el derecho a la manifestación existe hasta que cargan y comienza la batalla campal. Cuando salimos a la calle al día siguiente hay mucha rabia contra esta violencia policial e impunidad». En otras palabras, la culpa de que Barcelona queme es de la policía que impide romper escaparates y saquear tiendas.

No son hechos puntuales. Toda la programación de la televisión pública de Catalunya apoya esta idea. En el programa Tot es mou, Helena García Melero entrevista a la instagramer Juliana Canet, quien, un poco empujada por la presentadora, explica que la violencia está justificadísima porque el sistema les oprime. «Si con violencia no nos estáis escuchando, como podéis llegar a decir que podemos llegar a nada solamente hablando?». «Los jóvenes no tenemos nada que perder», dice para remachar el clavo mientras exhibe ropa cara. La cadena intenta convertir este personaje en una musa referente de la juventud rebelde catalana. Incluso concursos como Atrapa’m, si pots la hacen aparecer, preguntando a los participantes sobre su vida y milagros como si fuese un personaje relevante.

Estos actos de violencia continuada en las calles de buena parte de las ciudades de Catalunya no se pueden entender sin una cierta connivencia con el poder, que la actitud temeraria e irresponsable de la televisión pública catalana parece demostrar.

Tuiteros empedernidos como Lluís Llach, Quim Torra o Carles Puigdemont no hablan del tema. Para ellos o no ha pasado o no tiene ninguna importancia. También calla Laura Borràs, aunque tiene la gentileza de retuitear un mensaje donde Bea Talegón se exclama por los hechos. Algo parecido hace Jordi Turull, quien se limita a redifundir un tuit condenatorioa de Elsa Artadi, la única dirigente destacada de JxCat que se pronuncia.

El resto de presos también se mantiene en silencio. Ni Oriol Junqueras, ni Josep Rull, ni Jordi Sànchez, ni Jordi Cuixart, ni Joaquim Forn, ni Carme Forcadell, ni Dolors Bassa, ni Raül Romeva encuentran un instante para condenar la violencia que asola un país que dicen amar.

Quizás estos pequeños silencios en medio de una negociación para formar gobierno ayuden a entender un poco mejor a lo que juega TV3. Que hayan estado a punto de matar a una persona es accesorio. El consejero de Interior, Miguel Samper, lo dice bien claro en otra cadena: lo que importa es tener contenta a la CUP.

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