Joan Laporta no tiene la confianza de la banca para tapar las urgencias económicas del Barça

La anunciada emisión de bonos es un riesgo que puede poner en jaque la indepedencia del club

Joan Laporta
Joan Laporta

La emisión de bonos por parte del FC Barcelona, exclusivamente centrados en la inmediata disposición de tesorería, ya se perfila como la principal causa de los futuros y graves problemas financieros.

Joan Laporta se enfrenta a la grave situación crediticia actual del club añadiendo más deuda. Sabe que la banca no confía en él ni en su proyecto. Necesita, por tanto, liquidez procedente de recursos como los bonos que, como es notorio y evidente, serán imposibles de devolver.

En ese punto, cuando la apariencia de una solución que hoy no pone directamente en peligro al club mute de pronto a un riesgo real, la necesidad de un retorno urgente invitará a dejar entrar inversores a cambio del control del club. La otra salida, más directa, será convertir los bonos en acciones de una futura sociedad mixta con poderes ejecutivos de un tercero.

Aumentar la deuda sería lo menos recomendable, pero esta es la única y poco imaginativa alternativa de un presidente sin ningún prestigio en el sector financiero, pues el balance de cualquier negocio personal o iniciativa como presidente no se puede considerar precisamente próspero ni productivo.

Su despacho ha sido cerrado de oficio por el Registro Mercantil, ya que no presenta cuentas desde hace años, y si preguntan en el Reus por su intervención la conclusión es que el Barça podría ser la siguiente víctima. Si no de cierre sí de colapso, porque no podrá resistir como en otros tiempos otro saqueo.

La ejecución del Espai Barça sufrirá otro parón, las licencias no se aprovecharán y, en su conjunto, las expectativas de Laporta pasan por su propio proyecto, el enésimo, confiando en encontrar una fórmula que le convenga a sus intereses.

No hay que contar con un Camp Nou renovado y en funcionamiento hasta que le suceda otra directiva o, más tarde, si supera su primer mandato. En cualquier caso, no antes del 2030.

Finalmente, la liberación para obtener la condición de socio se da por segura, una opción que con el control del voto telemático también conduce a la desnaturalización social y la desaparición de un club en manos de las familias, el clientelismo y la pérdida de la independencia.

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