La esperanza ha venido para quedarse

De vez en cuando aprovecho esta columna para sugerir la lectura de algún libro. Hoy vuelvo a ello con la voluntad de difundir la idea de que la esperanza en un futuro mejor, más justo, más sano y con su riqueza y salud bien repartidas está justificada. Últimamente se ha hecho habitual dar por hecho que circunstancias y realidades antipáticas nuevas han venido para quedarse. Nos dicen que las actitudes ultraderechistas, fanáticas han venido para quedarse. Que las pandemias serán el pan nuestro de cada día en adelante. O que no podemos hacer nada frente al cambio climático.

Las lecturas que os sugiero se refieren a estas cuestiones pero no dan la batalla por perdida. Del mismo modo que podemos mitigar los efectos más devastadores del cambio climático podemos combatir las ideas más intolerantes y reconvertir nuestras sociedades y a los que las gestionan para que el combate contra las enfermedades y las injusticias globales dé resultados.

Sandra Campos, activista por la Biocivilización, apuesta por esta esperanza en «El libro de la tía: tips, reflejos y otros relatos pre y post pandemia» (espaidelsilenci.com), donde defiende que hay que construir «un sistema con inteligencia natural que busque preservar las condiciones de equilibrio para que la vida se siga manifestando».

El doctor en Relaciones Internacionales Òscar Mateos analiza en «El shock pandémico. Sustrato, aprendizajes y horizontes de una crisis global» (Cristianisme i Justícia» un mundo que, nos dice, «en la era pre-Covid ya era tremendamente duro y desafiante para millones de personas, de manera cotidiana» y concluye citando el filósofo senegalés Felwine Sarr: «Soy de los que piensa que las cosas tienen que cambiar. Si continuaremos como antes o no, no lo sé. Pero puedo decir qué deseo y en qué sentido trabajaré. Yo pondré mi pequeña energía en mis espacios para que el mundo cambie. La gente que quiere que el mundo cambie no tiene que limitarse a quererlo, debe reflexionar sobre qué acciones se deben tomar para que esto ocurra. Tenemos todos los elementos para hacer una acción, y la gran lección a extraer es que este es un gran momento para actuar porque el mundo cambie».

En «La internacional del odio. ¿Cómo se Construye? ¿Cómo se deconstruye?» (Icaria Editorial) el teólogo Juan José Tamayo pasa repaso a la colaboración entre las organizaciones de extrema derecha y los movimientos fundamentalistas cristianos a nivel mundial. El panorama puede ser deprimente pero Tamayo nos ofrece una pedagogía para construir alternativas «para crear una sociedad interreligiosa, intercultural, interétnica, solidaria con las víctimas del odio, igualitaria y respetuosa de las diferencias».

La esperanza ha venido para quedarse. Nos lo pide Arcadi Oliveres en su último libro: «Palabras de Arcadi. Qué hemos aprendido del mundo y cómo podemos actuar»(Angle Editorial). ¡No seré yo quien le lleve la contraria!

 

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