El trabajo de calidad

El servicio médico de hematología del Hospital Clínico de Barcelona me dirigió al de hemocromatosis y poliglobulias. La enfermera que me atendió, me conectó a una máquina automática que separó componentes de la sangre, discriminó los sobrantes y añadió suero. De sus amables explicaciones, resalto el orgullo con el que dijo «llevo más de treinta años trabajando en el mejor hospital del mundo».

Los resultados que obtiene una empresa, pública o privada, cualquiera que sea su naturaleza, son consecuencia directa del comportamiento de las personas que la integran. Aseguran el funcionamiento regular, sea cual sea el grado de automatización o mecanización existente.

El trabajador pondrá toda su energía y su inteligencia • Inteligencia al servicio de los objetivos de la empresa si encuentra satisfacción. Si se considera que es portador de un cúmulo de deseos, necesidades, tendencias, hábitos, intereses, valores, aptitudes, actitudes, que se encuentra en un medio social determinado y que trata de realizarse en el entorno laboral, familiar y social. Si piensa que no es un simple apéndice prescindible del sistema, ni que sus características sólo sirven para comercializarlas en la web.

La persona es el principal activo de cualquier organización. El factor más preciado. Una empresa será el que sean sus trabajadores. Funcionará adecuadamente y podrá alcanzar los fines que se proponga, si sus trabajadores los conocen y están motivados. Lo estarán en la medida que sus aspiraciones personales y profesionales se encuentren a gusto en la actividad. Una identificación suficiente hará que todos trabajen con el máximo interés para conseguir los mejores resultados.

La capacidad de la institución para infundir confianza, para crear las condiciones en que se produzca el aprendizaje permanente y para activar el compromiso personal, son requisitos trascendentes. Para ello se ha de situar cada persona en el lugar más apropiado, en las condiciones más adecuadas, con las garantías mayores de permanencia, de posibilidad de promoción y de seguridad en el empleo.

Muchas veces se observa que la falta de satisfacción y / o bienestar laboral no se expresa mediante el descontento abierto y el conflicto. El absentismo, los abandonos o las peticiones de traslados frecuentes, el descenso en la cantidad y la calidad del trabajo, suelen ser expresiones de problemas no resueltos, entre los que la desconsideración profesional y la precariedad tienen una importancia capital. Los objetivos se obtienen siempre a través de los procesos de trabajo que se implementan, con independencia del grado de formalización y de la eficiencia que consigan.

Las normas ISO 9000 y 14000 y las del premio europeo a la calidad EFQM, implícitamente, declaran caducos los principios negativos derivados del taylorismo, el fordismo y el toyotismo. Se propugna decididamente la profesionalidad, la participación y el bienestar de los trabajadores, como condición imprescindible para el buen funcionamiento de la organización y la mejora continua de la calidad y los costes.

En la organización del trabajo, en el diseño de los procesos productivos, la dirección de la empresa tiene una gran libertad de acción. Hay limitaciones legales en cuanto a la prevención de riesgos laborales que, en demasiadas ocasiones, se orientan más a cumplir formalmente la normativa que efectuar una prevención real.

La precarización, la temporalidad y la desregulación del marco de relaciones laborales limita el empleo de calidad, la formación de los trabajadores y el cumplimiento efectivo de la ley y los convenios. Es fácil comprobar cómo estos despropósitos incrementan los costes, disminuyen la calidad y retrasan los plazos de ejecución.

En su funcionamiento, la empresa crea y difunde valores sociales y culturales. No es ajena al estado general de crispación actual. El poder público y los sindicatos han de intervenir en la organización del trabajo, en el diseño de los algoritmos, para que se adapten a las cualidades y las competencias que puedan ejercer los trabajadores realmente disponibles y evitar la subordinación permanente del trabajador a la máquina.

El trabajo se debe diseñar para las personas y no las personas para el trabajo.

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