Un 2021 con cara de 2020…

Muchos mensajes de fin de año presagiaban optimistas un 2021 mejor que el 2020, y añadían, «no será difícil», reconociendo así que el año que hemos dejado atrás ha sido un auténtico desastre y, por tanto, fácilmente superable. Reconozco la magnitud de la tragedia y firmaría los buenos augurios a ojos cerrados. Sin embargo, el arranque no hace ser optimista. Superados el puente de la Purísima, Navidad, fin de año y reyes con relativa manga ancha, todos los datos de la covid-19 empeoran, y en Cataluña de manera muy alarmante. Me temo que ahora el Govern querrá hacer todo lo que ha venido aplazando a la espera de un milagro y/o en busca del complicado y necesario equilibrio entre salud y economía. El confinamiento perimetral comarcal vuelve a ser municipal y todo hace temer que pronto domiciliario. En paralelo, el inicio de la campaña de vacunación ha sido errático. Nos ha pasado como con las competencias sanitarias de cuando el primer estado de alarma, las reclamábamos con afán y cuando fueron devueltas no teníamos demasiado claro por donde avanzar. Queríamos las vacunas para anteayer, y una vez hechas las protocolarias fotos de los primeros vacunados, se atascó la campaña. Lo que viene a ser un arranque de caballo y una parada de burro. Si bien es cierto que nadie estaba preparado para un desastre tan mayúsculo como el que estamos viviendo, no es menos cierto que la gestión de la pandemia está resultando demasiado errática. Las restricciones a trompicones, adelante y atrás, y sin una comunicación nada clara. Desengañémonos, los políticos están demasiado distraídos con las elecciones y la gestión sanitaria se ve demasiado condicionada por esta eventualidad.

Así, a pesar de las altas expectativas, el 2021 no ha comenzado mejor que el 2020. Es curioso como la maldita pandemia lo ha frenado todo menos la estulticia. Por ejemplo, el lamentable espectáculo de los Estados Unidos. El derrotado presidente Donald Trump ha aprovechado el arranque del año poniendo la guinda al pastel de su más que errático mandato. Los suyos asaltaron el capitolio con total impunidad, espoleados por el peor de los presidentes que ha tenido el país. Ha demostrado sobradamente que es un peligro y se le debería incapacitar inmediatamente.

El 2021 también arranca con excitación electoral en Cataluña. La irrupción del ministro Salvador Illa en la precampaña, erigido candidato del PSC tras la renuncia de Miquel Iceta, ha dado la vuelta al panorama. Su flema cotiza al alza y las encuestas certifican el acierto del movimiento. Los socialistas catalanes han pasado de crecer a querer ganar. Se verá …

Un médico de mi pueblo pedía cordura en la carta a los reyes de cara al 2021. Me sumo. Este año se nos puede hacer tan largo o más que el anterior, y sólo lo superaremos con sensatez, en todos los sentidos.

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