Vendrell quería hacer negocios con la Generalitat con la ayuda de Rovira

El exresponsable de ERC habría presionado al consejero Bargalló para abrir centros sin cumplir la normativa

Xavier Vendrell habría reclamado ayuda a la secretaria general de ERC, Marta Rovira, para obtener tratos de favor por parte de la Generalitat para sus negocios particulares, según se desprende de las investigaciones hechas por el juez Joaquín Aguirre, titular del juzgado de instrucción número 1 de Barcelona que está investigando el presunto entramado que habría organizado y financiado el Tsunami Democrático y de financiar a Carles Puigdemont.

Vendrell habría acabado recibiendo ayuda para hacer negocios con la Generalitat del consejero de Educación, Josep Bargalló, y dos directores generales de su departamento: la directora general de Centros Concertados y Privados, Pilar Contreras, y el director general de Centros Públicos, Josep González, según avanza El Confidencial.

Quien fue secretario de Organización de ERC y consejero de Gobernación durante el gobierno del primer tripartito, habría topado con la negativa para hacer sus negocios con la directora general de Currículum y Personalización, Maite Aymerich, calificada por el mismo Vendrell como "una mala puta, porque dijo que lo tienen que hacer bien, puesto que son las normas".

En la documentación del juez Aguirre, consta que Vendrell habría negociado tratos de favor de la Generalitat de Cataluña en la apertura de escuelas de educación especial que quería montar a través de la Fundación Pedagógica El Brot de la que es presidente.

Una de las escuelas que Vendrell quería poner en marcha ya funciona en Sant Joan Despí. La otra pensaba abrirla en los terrenos requalificats mediante un pelotazo urbanístico en Cabrera de Mar. La sede de la segunda escuela sería la finca Vila Bugatti, el complejo de restauración que hace décadas que funciona ilegalmente. En los terrenos de Cabrera de Mar, Vendrell pensaba situar una escuela especializada para menores con dislexia, TDA y TDH, que sería gestionada por la Fundación Pedagógica El Brote, que él mismo preside.

El exdirigent de ERC habría utilizado al consejero de Educación, Josep Bargalló, así como a los dos directores generales para conseguir que, contrariamente a lo que dictan las normas, sus escuelas pudieran tener más aulas que las de sus competidores y hasta cuatro alumnos más por clase.

Los dos directores generales, Contreras y González, habrían garantizado a Vendrell que tendría lo que quería: habrá dos aulas más y cuatro alumnos más por aula. Desde el departamento, Pilar Contreras le aseguró que "lo que hacemos es vista gorda y para adelante". En la consejería de Educación llegó a hacerse un frente contra Aymerich para doblegar a esta alto cargo. Y se convenció a los delegados territoriales para que no pusieran objeciones a los centros que quería abrir Vendrell.

Se apunta que el interés de Vendrell para obtener todos los permisos residía no sólo en el hecho de poder abrir la escuela. En realidad, no sabía si tendría suficiente demanda de alumnos. Pero el visto bueno de los servicios territoriales de Educación era necesario para poder aspirar a subvenciones. La Fundación El Brote también se nutrió de fondos públicos y, en los últimos tres años, recibió, al menos, 201.000 euros de la Generalitat de Cataluña.

La Comisión Territorial de Urbanismo de Barcelona recogió en su sesión del pasado 2 de octubre la modificación urbanística del terreno de Cabrera de Mar y especificaba, junto a los planes del lugar, el objeto del proyecto: "Facilitar la implantación de una escuela para niños con necesidades singulares en la finca de Vila Bugatti". La comisión adoptó el acuerdo de emitir un informe urbanístico y territorial del proyecto.

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