Final de western con empate en el voto de censura del Barça

Dimita, gane o pierda Bartomeu, las elecciones se celebrarán como mucho con un mes de diferencia entre finales de febrero y el 21 de marzo
Josep Maria Bartomeu

Las últimas horas han abocado el conflicto Barça-Generalitat a un escenario de surrealismo difícilmente superable. Las elecciones que proclamarán la nueva junta directiva en sustitución de la de Josep Maria Bartomeu se celebrarán, igualmente, dentro de un estrecho margen situado entre la última semana de febrero de 2021 y las fechas ya señaladas y decididas del 20 y el 21 de marzo, es decir con una diferencia máxima de un mes.

Esta es la paradójica y confusa coyuntura electoral a la cual se encuentra el club como resultado, sobre todo, del compulsivo movimiento promovido por las fuerzas soberanistas de la plaza de Sant Jaume para echar a Bartomeu del palco del Camp Nou. Primero por el interés fallido de hacer coincidir las elecciones del Barça con las de Parlament y después porque también desde Waterloo quieren vengarse del 1-O azulgrana, cuando el presidente no cedió a las presiones de la Generalitat de Carles Puigdemont de suspender el partido liguero y convertir la desobediencia del Barça en la bandera del referéndum independentista.

Ahora, la escena final es de puro western entre dos tipos de pistoleros que se lo juegan todo a ver quién desenfunda primero y falla porque no hay victoria ni recompensa, ni vida tampoco, detrás de tanto tacticismo. Bartomeu está igualmente descontado para el barcelonismo, ni sobrevivirá a su mandato ni tampoco decidirá a su sucesor, ya no pinta nada ni forma parte del futuro. Por el otro lado, las fuerzas que integran el voto de censura, los precandidatos Víctor Font y Jaume Farré, junto con los colectivos minoritarios y el colaboracionismo recibido desde la Asamblea Nacional de Cataluña seguirán sin tener el control del club el día siguiente de la dimisión o el cese del actual presidente, sea cual sea el tipo de funeral que decida para si mismo el mismo Bartomeu.

Todo ello no es más que una disputa personal, una guerra iniciada por el sector que pretende convertir el Barça en el brazo armado del independentismo y aprovechar la frágil figura de Bartomeu, que acaba mandato si o si, para colgarse una medalla absolutamente estéril. En realidad está malgastando una energía que necesitará en las elecciones, sean el 1 o el 21 de marzo. Esto habrán ganado al final, tres o cuatro semanas de adelanto como mucho.
Ayer, cuando Josep Maria Bartomeu compareció ante la prensa para anunciar su actitud de resistir y de agotar sus opciones de celebrar la votación, todo esto en medio de una pelea con el Departamento de Presidencia y de Salud de la Generalitat, se agotó también el margen para la celebración de unas elecciones anticipadas antes de Navidad.

Si se produjera la dimisión de Bartomeu en un plazo relativamente corto, aunque fuera hoy mismo, la entrada en juego de la Comisión Gestora, presidida por Carles Tusquets, tampoco tiene la intención de acelerar ningún proceso. Contrariamente, dada la situación, todo parece indicar que esta comisión querrá conocer antes el estado real de club, analizar las cuestiones legales y epidemiológicas, reunir los precandidatos y llegar a una serie de consensos con el propósito de pacificar el entorno antes de someter al club al estrés de un proceso electoral.

La comisión dispone de tres meses para convocar unas elecciones al FC Barcelona, que, de acuerdo con las primeras noticias, no se celebrarían antes de Navidad. De forma obligada, después de dejar pasar el periodo navideño, parece razonable suponer que para no coincidir con las del 14-F, el FC Barcelona dejaría pasar las elecciones al Parlament, principalmente para permitir que sea el Govern quien muestre el camino sobre como dar formato social a un proceso de apertura de urnas que puede estar condicionado todavía por los efectos de la pandemia. Aún así, hasta el 27 de enero podría esperar Carles Tusquets a convocarlas si la dimisión se produjera hoy mismo. Después hay que contar y añadir un periodo electoral de treinta y cuatro días.

¿Cambia algo que Bartomeu dimita hoy o lo haga el día 2 si pierde el voto de censura? No mucho por no decir que prácticamente nada a efectos de calendario. A efectos de responsabilidad sí que la incidencia es muy destacada: la movida del voto de censura, finalmente, liberará a Josep Maria Bartomeu y a su junta de cualquier responsabilidad en caso de pérdidas. ¿Surrealista? Sí. Mucho.

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