La internacionalización del conflicto laboral

En agosto, los sindicatos mundiales del L20, reclamaron a los gobiernos del G20, mayor inversión en atención sanitaria, educativa y cuidado de los ancianos, en infraestructuras y en política industrial; medidas contra el cambio climático y para una transición justa; proteger y promover el empleo evanescente por el covid-19 y actuar en consonancia con la Declaración del Centenario de la OIT.

En septiembre, los sindicatos europeos, piden a la UE que establezca un salario mínimo justo, la negociación colectiva y que se elimine el empobrecimiento de los trabajadores. Efectos y causas.

En las últimas décadas, Japón, Alemania, Italia, Estados Unidos, España y otros países, han evolucionado de forma muy similar en la contratación laboral y en la organización del trabajo. Las diferencias culturales, históricas, psico-laborales y sociales no han supuesto impedimento alguno. Hasta la insolidaria oferta pequeñoburguesa de enclaustrarse en la nación imaginada, con sentimientos de pertenencia excluyentes, lo han asumido sin reservas.

El sistema financiero campa por el mundo a sus anchas. Sus transacciones circulan por la fibra óptica a la velocidad de la luz. Las decisiones las toman según los beneficios que se reflejan en los tableros electrónicos, prescindiendo de las personas que puedan resultar afectadas, que ni conocen ni saben de sus vicisitudes.

Proliferan entidades prestamistas de trabajadores. La contratación laboral, fija e indefinida habitual, ha pasado a ser temporal y precaria. Aumentan los trabajadores “autónomos” y los que trabajan en negro, tanto en el campo como en la ciudad. Lo facilita la informatización de las decisiones, el desglose de las operaciones y la simplificación de las tareas. Los conocimientos y la experiencia del trabajador han dejado de ser el sustento de la producción, de la organización del trabajo y de la supervivencia de la empresa. Es innecesario conservar a los buenos profesionales. Ahora se les quiere sumisos, obedientes, asustadizos e individualistas; disponibles para lo que sea, de día o de noche, a cualquier hora. Hay empresas de selección de personal que se dicen especialistas en observar la mirada.

El sistema posibilita la intervención de trabajadores y de empresas auxiliares ajenos a la multinacional. Componen subconjuntos del producto y lo unen al conjunto principal disponible. El vínculo de carácter laboral de esos trabajadores se sustituye por el mercantil, del grupo o subcontrata. En la industria, los servicios, el comercio, los supermercados y la administración. La parcialización y la desconexión, habitual en las labores de contenido manual, afecta a técnicos y a profesionales de alta cualificación.

Se avanza rápido en la nueva revolución industrial y, por eso, es urgente discutirle la organización del trabajo a la dirección de la empresa e intervenir en el control de gestión. Para condicionar la evolución, que los trabajadores sean el factor principal de todo el proceso y evitar la subordinación permanente al algoritmo y a la máquina.

Como la disrupción tecnológica, el internet de las cosas, el 5g, la enajenación y el sometimiento del trabajador, se produce por igual en todo el mundo, la acción sindical debe de contemplar su vertiente internacional. Es imprescindible que la organización de los trabajadores traspase las fronteras. Lo exige las renovadas condiciones en que se desenvuelve el capitalismo, casi exclusivamente financiero, sin limitaciones geográficas. Pero, como en todo, por algún país se empieza para que otros sigan.

En Londres, en 1864, se fundó la Asociación Internacional de Trabajadores, la Primera Internacional. Agrupó a sindicalistas ingleses, anarquistas y socialistas franceses y republicanos italianos. También españoles. Sus fines fueron la organización política de los trabajadores en Europa y en el resto del mundo, examinar problemas en común y proponer líneas de acción.

Encontrar la fórmula para la movilización eficaz de los trabajadores, necesaria para que tenga éxito la acción reivindicativa y transformadora, no es fácil. Precisa también del sustrato ideológico suficiente y de la perspectiva política adecuada.

 

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