TV3 se pone al servicio de la oposición del Barça

Emite dos especiales "crisis" en domingo y en horario puntero disparando toda la artillería contra Bartomeu
Bartomeu

El posicionamiento de TV3 contrario a la actual junta directiva del FC Barcelona ha sido un clásico de la vida del club desde el mismo momento en que los intereses de Mediapro empezaron a chocar con los del presidente Josep Lluís Núñez coincidiendo en el tiempo con la revuelta del Elefant Blau de Joan Laporta y la incorporación a filas de Johan Cruyff como brazo armado mediático de la oposición. Sólo cuando Joan Laporta pudo gobernar a placer, una vez consumadas las dimisiones de Sandro Rosell y otros directivos (2005), la relación con la productora de Jaume Roures pudo ser finalmente fluida y beneficiosa para su explotación comercial de la factoría barcelonista.

En su momento, Mediapro se convirtió en concesionaria de los derechos de TV de Barça, pero sobre todo de Barça TV, una unidad de producción de contenidos a favor de la explotación internacional de los derechos de imagen azulgrana -un negocio incalculable- con el beneficio añadido que el mismo Barça pagaba los costes de producción aumentando así los escandalosos beneficios de una jugada donde también Johan Cruyff, en paralelo, se llevaba un buen pellizco por los servicios prestados a la oposición. También la modernización de Museo, basada en la producción y el relato de la historia de club en formato audiovisual, se la pagó el Barça a Mediapro a un precio desorbitado.

Un chollo que se fue apagando con la llegada de Sandro Rosell a la presidencia, aunque igualmente atenazado por la herencia del favoritismo de Laporta con Roures, injustificado e impresentable. Además de haberle regalado Barça TV, siendo presidente prácticamente en funciones, a dos días de las elecciones de 2010, Laporta le firmó un año más de derechos a Mediapro, que al Barça le costaría después una multa de más de 3 millones de euros para infringir la normativa antimonopolio del mercado audiovisual español.

Finalmente, cuando la administración de Josep Maria Bartomeu consiguió liberarse del lastre de Mediapro firmando con otro operador, asociado a Movistar, fue cuando Jaume Roures, además de haberle prometido a Bartomeu y a su junta tomar represalias, presentó una querella contra Rosell y el FC Barcelona por haber sido presunta víctima de espionaje cibernético, curiosamente de acuerdo con hechos ocurridos antes de 2010 y antes de perder los privilegios de comercialización del Barça.

Aunque se esfuerce en negarlo reiteradamente, también el mismo Jaume Roures, el precandidat Víctor Font sabe que tiene el apoyo de este conglomerado de intereses del sector negocios del entorno al Barça en que coinciden los de Jaume Roures por múltiples motivos -ahora también incluida la gestión del mercado independentista-, los del cruyffismo como arma ideológica, el lobby de comunicadores y de periodistas que añoran los tiempos de Laporta y las ventajas asociadas al despiporre de un presidente que no escatimaba en gastos y, finalmente, los de TV3 especialmente, siempre ansiosa y dispuesta a utilizar el propagandismo azulgrana y su potencial mediático y social para servir a quienes la controlan de verdad por dentro.

El ejemplo de cómo TV3 manipuló, sesgó y minimizó la exclusiva del reportaje sobre la verdad de Sandro Rosell, el enemigo declarado número uno de Jaume Roures, es sólo un reflejo de quién o quienes mueven los hilos de la televisión autonómica.

Ahora, en plena crisis agónica del último año de mandato de Josep Maria Bartomeu, TV3 ya ha programado dos especiales en domingo y en horario de máxima audiencia apuntando directamente a la yugular del presidente. Uno, después de la derrota en la Champions para darle este último empujón hacia el abismo de la dimisión, aunque esta dimisión perjudicara al club pero con la intención de hacer coincidir las elecciones en el Camp Nou con el otoño electoral del país y activar así el voto independentista también para controlar el palco del Barça.

El pasado domingo el aquelarre organizado alrededor de la manifiesta posición de Leo Messi de no seguir en el club contó con un festival de personajes que no fueron presentados como lo que son, por ejemplo, Antoni Bassas, periodista del diario ARA, ideólogo-jefe de la precandidatura de Víctor Font que también es accionista del medio donde trabaja. Otro invitado presentado como periodista en realidad es empleado de Media Base, sociedad de explotación de la industria del fútbol gestionada por el hermano de Josep Guardiola, que como él trabaja para el Manchester City.

El guion, la estructura y el contenido, como el anterior especial de quince días antes, fueron en su conjunto un potente pelotón de fusilamiento periodístico y opinativo contra Josep Maria Bartomeu. Otra cosa es que, como lleva fallando tantos años este consorcio alrededor de TV3, que empezó siendo un núcleo antinuñista, sea capaz de dar en el blanco. Por ahora, tanto exceso de artillería no ha tenido suficiente puntería.

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