Familiares de ancianos quieren llevar a la Generalitat ante el juez por las muertes en sus centros

La plataforma de usuarios de residencias tiene a punto una denuncia que presentará el próximo martes ante la Fiscalía

La crisis del coronavirus está convirtiendo en un infierno las residencias geriàtriques en Cataluña donde los muertos se cuentan por centenares. Por esta razón la Coordinadora Residencias 5+1, una plataforma de familiares de usuarios de residencias para la gente mayor, ha puesto en marcha una denuncia ante la fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). En la denuncia que se hará efectiva el próximo día hábil, es decir el próximo martes 14 de abril, se acusa a la Generalitat de incompetencia con derivación de muerte, según ha explicado a EL TRIANGLE la portavoz de la coordinadora, María José Carcelén. La portavoz ha afirmado que "presentamos la denuncia contra el departamento de Salud y la consejería de Asuntos Sociales por qué sabían perfectamente lo que estaban pasando en las residencias y no han querido hacer nada. Su incompetencia son nuestros muertos".

Para Carcelén la falta de coordinación, de directrices claras y la inacción del gobierno catalán ha provocado que aumente, en mucho, la crisis del coronavirus en los geriátricos, afirmando que "la responsable directa es la Generalitat que no ha tomado las medidas correctas cuando vio lo que pasaba en las residencias de Madrid. A todas las residencias de Cataluña los muertos se pueden contar por decenas". La Generalitat, que ha reconocido la mala gestión en las residencias, continúa pero poniendo palos en las ruedas y está actuando de manera deficiente según se desprende del escrito que se presenta en la fiscalía del TSJC por parte de la Coordinadora 5+1. Carcelén dice que "en las residencias hay un médico 20 horas a la semana y un gericultor por las noches para 20 o 30 abuelos, es imposible ni detectar ni derivar los abuelos enfermos, por eso se amontonan los casos".

La coordinadora de la plataforma afirma que "hay la decisión de no llevar los abuelos que están en los geriátricos a los hospitales, pero tampoco les das una atención medica porqué una residencia no es un sociosanitario, no tienen médico o enfermera las 24 horas. No se puede coger una vía, ni poner un suero. Si no tienes material ni personal estás condenando a esta gente a morir. Si dejas a un abuelo con Covid-19, con pluripatologías en una residencia sin médico… es una sentencia de muerte". El Gobierno catalán asegura que el 90% de los muertos tenía más de 60 años, y que el 67% eran mayores de 80 años, una cifra que se pone en entredicho desde la Coordinadora 5+1 que defienden que "no se están haciendo los tests para saber quién tiene el virus, ni tampoco las autopsias para saber de que se han muerto. Las cifras no cuadran… y los tests no llegan".

Las residencias de abuelos se han convertido en focos de la enfermedad y de las críticas contra la Generalitat por la política de directrices con que intentan contener, sin éxito, el avance del coronavirus. La consigna que encendió la mecha fue la decisión del gobierno a finales de marzo de hacer una criba por edad en que se recomendaba no llevar a la UCI ni intubar pacientes mayores de 80 años, pacientes de escaso beneficio como les denominaron. Días más tarde reculaba y hacía una coletilla en que dejaba en manos de los médicos el triaje por un tema clínico. Sin hacer mucho ruido anunciaba otra directriz, que los familiares se pudieran llevar a los ancianos a casa, que según Carcelén "es del todo incomprensible", añadiendo que "recomendaron llevarse los abuelos en casa sin hacer ni siquiera el test. ¿Cómo piensas que te tienes que llevar una persona mayor a casa cuando en su residencia hay 10 muertos y 40 contagiados? ¿Es que no saben lo que es el periodo de incubación? Esto es poner la presión encima de las familias y sacarse los muertos de encima, que se te muera a ti en casa, pero no en la residencia".

La última medida anunciada por la consejera de Salud, Alba Vergés, que hizo divisar un poco de esperanza era el traslado de los abuelos a centros u hoteles medicalitzats, pero que de momento continúa a la espera, "ha sido la gota que ha llenado el vaso", declara Carcelén y añade que "el Ayuntamiento puso a disposición del gobierno varios centros para poder ser medicalizados y alojar a los abuelos que lo necesitaran pero Vergés, dijo que los pabellones medicalizados no eran adecuados para los abuelos. Quizás piensan que es mejor dejarles morir en la residencia. Los están dejando morir, por eso les denunciamos". Esta inacción del gobierno catalán es el que ha provocado que la Coordinadora de Residencias 5+1 acuse a la Generalitat de hacer política con las víctimas, "que hagan la política que quieran pero no con la vida de la gente".

La muerte ronda en las residencias
La historia de J.R.V, que ha visto como su madre A.V, de 89 años, moría en la cama de la residencia es una de tantas de esta pandemia y de cómo está afectando a los centros para la gente mayor. "Mi madre vivía en la residencia Can Serra de Sant Esteve Sesrovires, y todo y la edad era una persona válida. Cuando cerraron la residencia a las visitas de los familiares, por el tema de la Covid-19, sabíamos de ella por llamadas de teléfono hasta que nos ofrecieron la posibilidad de hacer una videoconferencia porqué nos decían que estaba enferma", explica J.R, añadiendo que "no llegamos a hablar nunca, porqué nos dijeron que estaba aislada y hospitalizada en una habitación, y empezamos a sospechar algo. Después de mucho insistir e incluso de amenazarles con una denuncia, nos hicieron un vídeo de mi madre en que ya vimos que estaba sufriendo mucho".

J.R.V. denuncia que su madre, una mujer valida hasta el momento de contraer la enfermedad, murió en la residencia aislada en una habitación puesto que "una residencia no es un hospital y no están preparados. Mi madre no tenía ni una botella de suero para evitar la deshidratación en una supuesta habitación medicalizada". La mujer fue incinerada cuatro días más tarde y sin que quedara claro el resultado de la prueba del coronavirus, puesto que según afirma J.R.V., "nos dijeron que le habían hecho el test pero nunca nos dieron los resultados, la doctora pensaba que había muerto de coronavirus, pero murió por abandono".

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