Los esenciales, los nuevos héroes

Fui a Nueva York tras los atentados del 11-S, en los que se destruyeron las torres gemelas. Una de las cosas que más me llamaron la atención es la devoción de los neoyorquinos por sus bomberos. Estos habían sustituido a los viejos iconos de la canción, del deporte o del cine. Se les miraba con respeto por donde pasaban. Y ya no os cuento la extrema reverencia que destinaban a los supervivientes del parque de la zona cero, a pocos metros de las torres. Ahora, aquellas imágenes me vienen con insistencia. Especialmente, cuando salgo al balcón cada día a las ocho de la tarde para unirme a los aplausos por los sanitarios, extensivos a tantos otros cuerpos esenciales. Los esenciales se han convertido en nuestros bomberos.

No he estado nunca mitómano. Así, en la habitación de adolescente no estaba el póster de Che Guevara, ni la carpeta de la escuela estaba forrada con una imagen de Marilyn Monroe, ni nada que se le parezca, salvo alguna figura de Tintín, creo recordar. Sin embargo, entiendo que si ahora tuviera que colgar un póster, o forrar una carpeta o recrear una figura, los héroes y heroínas serían los médicos y enfermeras que se han puesto en primera línea de fuego en la lucha contra el coronavirus, arriesgando así su vida.

Cuando esto termine -algún día deberá ser…- deberemos homenajearlos más allá de los aplausos nuestros de cada día. Algunos, como tantos 'civiles', perderán la vida en manos del maldito virus. Están hechos de una madera especial y su devoción por el trabajo es francamente encomiable. Nada ha terminado, ni nada hace pensar que lo tenga que hacer a corto plazo, pero la gratitud ya es, pase lo que pase, eterna. Con esto no quiero decir que no se deban analizar y corregir los errores que se hayan podido cometer.

Por otra parte, como en Nueva York, Cataluña ha tenido en Igualada y en la Conca d’Òdena en general, su particular zona cero. Y como aquellos bomberos neoyorquinos, los sanitarios de esta zona doblemente confinada son unos superhéroes. Su capa es una bata blanca o verde, sus antifaces las mascarillas y los poderes sobrenaturales son los de cuidar y curar enfermos, y estos días se están haciendo un hartón y en extremas circunstancias.

Sirva, pues, esta columna de opinión de hoy como sentido homenaje a los profesionales sanitarios y otros esenciales de Igualada y la Conca de Òdena, y del mundo en general. Como dice la escritora estadounidense Cassandra Clare (seudónimo de Judith Rumelt), "los héroes no son siempre los que ganan. A veces son los que pierden, pero siguen luchando, y siguen aguantando. No se rinden. Es lo que los convierte en héroes". No os rindáis.

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