Bartomeu entra en guerra abierta contra el vicepresidente Jordi Cardoner por haber liderado el motín

El presidente del Barça no entiende que, siendo su cargo de más confianza, aprovechara la crisis de las redes sociales para provocar la revuelta de la junta directiva en su contra
Josep Maria Bartomeu
Josep Maria Bartomeu

Los cuchillos vuelan estos días en los despachos directivos del FC Barcelona un vez desatado el enfrentamiento abierto entre el presidente Josep Maria Bartomeu y el vicepresidente primero Jordi Cardoner, a quien se responsabiliza de haber liderado el intento de revuelta de la directiva en la última junta el día 21 de febrero pasado.

Cardoner aprovechó la crisis de las redes sociales, que implica especialmente al primero y más poderoso asesor del presidente, Jaume Masferrer, para generar una oleada de rechazo, crítica e incluso de conspiración contra la figura del presidente. Bartomeu se sintió especialmente dolido por esta maniobra de su directivo de más confianza y responsabilidad, claramente dirigida a socavar y debilitar su continuidad, sobre todo a las puertas de un año electoral donde Bartomeu ya no se juega nada porque los estatutos le impiden presentarse.

Jordi Cardoner, en cambio, ha transmutado su papel inicial de delfín y legítimo sucesor por el de asesor personal y cerebro de la campaña hacia la presidencia de Emili Rousaud, a quien asegura haber escogido y patrocinado. Así lo explicó incluso Jordi Cardoner en una reciente entrevista, como si en la designación de Emili Rousaud no hubiera intervenido nadie más, y mucho menos el mismo presidente Josep Maria Bartomeu.

Si esta exagerada, y falsa según fuentes directivas, exhibición de poder no hubiera irritado bastante Bartomeu, su comportamiento insolidario y hostil de las últimas semanas han acabado con su paciencia. Divisando cierta debilidad en el presidente, que no pudo defender Jaume Masferrer ante las evidencias de haber puesto bajo sospecha la gestión de gobierno desde el área de presidencia, lo que hizo Cardoner, lejos de trabajar en un apoyo corporativo, fue meter el dedo en la llaga internamente para sacar el máximo provecho.

Sus verdaderas intenciones, además de dejar malherido al presidente Bartomeu, pasaban para forzar, si era posible, su dimisión justificando esta estrategia en la posibilidad y necesidad, según él, que el continuismo asumiera el poder limpio de la carga y el desprestigio del caso de las redes sociales. No se descarta, por lo tanto, un choque de trenes en la junta azulgrana que, si no se acaba produciendo o trascendiendo, será para no empeorar las cosas de cara a la opinión pública.

LEE EL ARTICULO COMPLETO EN EL Nº 1386 DE LA EDICIÓN EN PAPEL DE EL TRIANGLE

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