Los sin techo en Barcelona, más jóvenes y más pobres

Aumenta el número de jóvenes que duermen en la calle; algunos de ellos son Menas que ha salido del sistema
Aumenta el número de jóvenes que duermen en la calle. Algunos de ellos son Menas que ha salido del sistema

Hombre de 42 años, 3 años y medio en la calle. Este sería el perfil de la gente que vive en la calle en la capital catalana. La media de edad baja, como también lo hace la esperanza de vida, en torno a los 56 años. Un informe de la Fundación Arrels denuncia la falta de soluciones estratégicas de la administración, que solo dan respuestas a largo plazo sin tener en cuenta el día a día de estas personas.

Coincidiendo con Todos Santos se celebra en la plaza de la Catedral una ceremonia especial que quiere poner el foco en un hecho que, desgraciadamente, pasa muy desapercibido. Un funeral conjunto en recuerdo de los que vivían en la calle, rosas blancas y un dato estremecedor: 54 personas han muerto, el último año, en la ciudad de Barcelona. Las víctimas, personas sin techo entre 31 y 80 años, según datos facilitados por la fundación Arrels.

Estas muertes silenciosas ponen de manifiesto que, en Barcelona, ha bajado considerablemente la edad de la pobreza y el fenómeno del sin hogarismo. Cada vez son más, y más jóvenes, las personas que duermen en la calle. Si hace unos años el perfil de persona sin techo era un hombre de nacionalidad española, de 50 años, en situación vulnerable y sin ingresos, actualmente la media de edad ha bajado a los 42 años mientras que ha aumentado el número de personas inmigrantes y el tiempo que pasan en la calle, hasta 3 años y 9 meses. El perfil de la población sin techo varía, según nos comenta Ferran Busquets, director de la fundación Arrels,  "hay un aumento de las personas migradas, que llegan a Barcelona pero no encuentran trabajo ni tampoco tienen opción a alquilar un piso donde vivir, por carencia de papeles. Además la media de edad la bajan, y mucho, los menas que salen del sistema, sobre todo, aquellos que cumplen los 18 años y ya no tienen el apoyo de la administración".

Sorprende que se cuelen datos con referencias a los menas, los menores no acompañados, que se han convertido en un problema añadido. En el 2017 el Servicio de Detección e Intervención de Menas detectó 291 menores viviendo en la calle, pero en el 2018 esta cifra ha llegado a 555, en un aumento del 90,75%. Muchos de estos menores, según explica Busquets, acabarán viviendo en la calle y formando parte de la bolsa de pobreza de la ciudad. "Si la inmigración que llega es más joven y no encuentran trabajo, acaban en la calle. Y una vez están aquí recuperarlos cuesta mucho. La calle deteriora mucho a las personas, la esperanza de vida es de 56 años, mientras que en el resto de la gente es de 82 años", explica Busquets.

En Barcelona hay unos 1200 sin techo expuestos a la violencia, la inclemencia del tiempo o la soledad. Representan un 55% más que hace una década, y el dato va en aumento. A pesar de que l’Estatut d’Atonomia recoge el derecho a una vivienda digna, en Cataluña hay 48.000 personas con problemas de alojamiento. Se entiende como persona sin techo aquella que tiene que dormir en la calle o un albergue, pero también aquellos que viven en una barraca, un piso masificado o un refugio para mujeres maltratadas. Desde el 2016 han muerto, en Barcelona, 208 personas que vivían en la calle.

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