Ahora sí, Franco ha muerto

Si el expresidente franquista Carlos Arias Navarro -el que pronunció en noviembre de 1975 la mítica frase "españoles, Franco ha muerto" – levantara la cabeza, lagrimearía ahora con más intensidad que entonces por la exhumación del dictador Franco, hecha tarde y mal, pero hecha. Sus llantos serían un trofeo preciado por los demócratas, que ahora vivimos con deleite la reparación de la infamia. Al margen de la escasa fortuna de hacerlo coincidir en periodo electoral, celebro la exhumación. El general ha sido expulsado, por fin, de su mausoleo, y la momia reposa lejos de unos honores que no merecía. Han tenido que pasar, sin embargo, 44 ​​años para corregir el yerro, eso no hay que olvidarlo.

El operativo del traslado y la polémica que lo ha rodeado merecen capítulos aparte. Los que tenemos cierta edad y cultivamos cierto sarcasmo nos venderíamos el alma al diablo para hacer posible que alguien como el cineasta Luís García-Berlanga Martí pudiera resucitar, aunque sólo fuera por un tiempo, para rodar la película del traslado. El valenciano, autor de obras maestras como "Bienvenido Míster Marshall" o "La escopeta nacional", caricaturizaría como nadie, como en su día hizo con la decadencia franquista, el trajín de la exhumación en la España actual. Él, mejor que nadie, sabría cómo retratar el esperpento valleinclaniano de la muda.

El helicóptero de repuesto por si falla el oficial; el hijo del golpista frustrado Antonio Tejero, oficiando el oficio como capellán castrense; los cuatro nostálgicos con las banderas del pollo cantando el pseudo-himno de la Legión "El novio de la muerte"; los familiares del dictador con cara de pocos amigos; la prensa acordonada; la ministra de Justicia haciendo de notaria del reino, repudiada por los familiares de la momia; los marmolistas -los hermanos Verdugo para más inri- encargados de levantar la lápida del dictador, amenazados por los ultraderechistas; el presidente del gobierno contando votos desde la Moncloa… Y tantos esperpentos reales que Berlanga sabría parodiar como nadie.

Aunque 44 años tarde, más vale tarde que nunca. Reparado el error, ahora ya falta menos trabajo por hacer. Ahora ya sólo falta desenterrar de las cunetas las decenas de miles de víctimas de la Guerra Civil española y de la posterior dictadura franquista; ahora ya sólo falta sentar en el banquillo de los acusados ​​el ex ministro tardo-franquista Rodolfo Martín Villa, acusado de crímenes contra la humanidad; ahora ya sólo falta retirarle las medallas al torturador 'Billy el niño'; ahora ya sólo falta retirar las subvenciones a la fundación Francisco Franco; ahora ya sólo falta derruir el Valle de los Caídos o reconvertirlo en algo decente… y tantos otros agravios arrastrados de una transición que presumía de ejemplar. Así, haríamos bien en no dormirnos en los laureles.

Con el permiso de Berlanga o Valle Inclán, añadir sólo: Ahora sí, Franco ha muerto.

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