De relatos, confianza y pactos

De un tiempo acá el gran protagonista de la política es eso que llaman relato, una práctica que ha acabado por convertir a nuestros políticos en algo a medio camino entre el cuenta-cuentos y los "cuentistos". El relato es lo que nos explican, no lo que se hace. Y en política lo que se hace es pactar y los pactos se construyen desde la confianza, una cosa que nunca ha existido entre PSOE y Podemos, lo que explica un fracaso que amenaza con conducirnos hacia nuevas elecciones generales.

La desconfianza nace el día que Pablo Iglesias se cree las encuestas y decide provocar unas segundas elecciones para conseguir su deseado sorpasso al PSOE. Se supera con la moción de censura a Mariano Rajoy. Vuelve a aparecer sólo ponerse en marcha las Cortes Generales, mucho antes de que, como dice el relato oficial, Pablo Echenique decidiera que el mejor gesto para iniciar una negociación franca y abierta era dejar plantada durante más de hora y media a la vicepresidenta del gobierno Carmen Calvo en un hotel perdido de las afueras de Madrid.

Sólo habían pasado tres días de la constitución de Mesa del Congreso, cuando Podemos votó contra la suspensión de los diputados independentistas encarcelados. Lo hace empujado por Gerardo Pisarello, ex primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, conocido por haber protagonizado el viaje institucional más largo que se recuerda en los anales municipales. Nada más y nada menos que 28 días por Uruguay y Argentina acompañado de su mujer y sus dos hijos en pleno mes de agosto.

No recuperados del estupor de la votación, los presumibles socios de Podemos ven como Pisarello y Jaume Asens, otro diputado y ex concejal barcelonés, deciden llenar su tiempo libre en la capital haciendo una excursión a Soto del Real para encontrarse con Jordi Cuixart. Asens, que tiene previsto entrevistarse al día siguiente con el rey, sale de la reunión anunciando su compromiso de trasladar al monarca "la voluntad de ser recibidos como plataforma del 80%" -creada por Òmnium Cultural para impulsar un referéndum de autodeterminación- como le pide Cuixart y, ya que estamos, regañarlo un poco por su discurso del 3-0. Llega a la visita a Felip VI compartiendo taxi con la portavoz de JxCat, Laura Borràs, quien también regañará al rey antes de trasladarle las palabras de Jordi Sànchez.

Estos gestos van haciendo que buena parte del socialismo se frote los ojos sorprendido e irritado, mientras se afilan los colmillos de los guionistas del relato de la derecha, que ven como les cae del cielo munición más que suficiente para alimentar su cuento, que dibuja al PSOE como un partido amigo de independentistas y filoetarras.

No hay para menos. Asens es la persona con quien Toni Comín, a través de su hermana Betona, contacta para pedir ayuda para salir de España después de la declaración de independencia. Asens acepta y lo lleva en coche, no se sabe si como copiloto o en el maletero, hasta Pesillà de la Ribera, un pueblecito muy cerca de  Perpiñán, donde se encuentra con Puigdemont y otros miembros del gobierno. Desde allá Asens llama a Gonzalo Boye, abogado que se sacó la carrera mientras cumplía condena por su implicación en el secuestro de Emiliano Revilla por ETA, y le pide consejo. Boye recomienda huir a Bélgica y contactar con Paul Bekaert, abogado de etarras como Natividad Jáuregui, quien en 1981 disparó a la nuca al teniente coronel Ramón Romeo y que ahora vive una segunda vida como brillante empresaria de la restauración en Gante después de que la justicia belga denegara su extradición.

El Observatorio DESC es el punto de encuentro entre Asens y Boye. Es aquí donde coinciden buena parte de los comunes que acaban de retener el Ayuntamiento de Barcelona de la mano del PSC. Hablamos de una entidad que en su momento fue financiada de forma más o menos generosa por el Ayuntamiento de Barcelona que lideraba Xavier Trias, cuando ya se había puesto la camiseta independentista, y de la que vivían futuras estrellas municipales como Gala Pin, el mismo Pisarello o la propia Ada Colau.

Mucha munición para alimentar el cuento de la derecha. Demasiado como para sentarse a la mesa sin reticencias. La explicación a dos meses de inacción.

A partir de aquí, el momento de gloria de un poco acertado Echenique, la subasta de ministerios o la filtración de documentos no tienen otra trascendencia que la de construir un relato destinado a distraernos.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp

HOY DESTACAMOS

Deja un comentario