El candidato de DA a las elecciones andorranas, envuelto en un asunto de drogas

Xavier Espot era juez cuando la policía intervino a su compañero dos sobres con cocaína y anfetaminas
Xavier Espot

Las elecciones generales del próximo 7 de abril en el Principado de Andorra tienen, en principio, un candidato favorito: Xavier Espot, hasta ahora ministro de Asuntos Sociales, Justicia e Interior, que encabeza la lista nacional de Demócratas por Andorra (DA), el partido que ha gobernado el país los últimos ocho años. Pero la biografía de Xavier Espot tiene una gravísima mancha que, en cualquier otro estado europeo, merecería una sanción pública.

El ahora candidato de DA fue pillado e identificado, en compañía de su amigo Fabrice M., por una patrulla de la policía andorrana, la madrugada del 6 de febrero del 2011, cuando se encontraba en el interior de un coche aparcado cerca del club-discoteca Buda. Según consta en el atestado policial -conseguido en exclusiva por el diario digital LA VALIRA, publicación de los Pirineos del grupo EL TRIANGLE-, los agentes intervinieron dos sobres con cocaína y anfetaminas al acompañante de Xavier Espot, que fue detenido.

La narración de los hechos que figura en el atestado policial es confusa e inverosímil. Según el redactado de la denuncia, “en el momento de intentar dirigirnos a él (Fabrice M.) abriéndole la puerta del conductor del vehículo, éste en un gesto espontáneo y nervioso al advertir nuestra presencia ha extraído del bolsillo izquierdo de su chaqueta dos envoltorios que parecían ser de cocaína o speed-MDMA, haciendo entrega voluntaria de estos al agente”. Muy extraño.

Fuentes policiales conocedoras de estos hechos han explicado a EL TRIANGLE que la narración que consta en el atestado no es exacta. En realidad, Xavier Espot y su amigo estaban consumiendo drogas en el interior del coche cuando fueron pillados por la patrulla del área de Seguridad Pública y Proximidad Ciudadana, que lo vieron y por eso intervinieron. Esta secuencia explica que se pudiera proceder a la confiscación de los dos sobres con estupefacientes que llevaban los ocupantes del vehículo Volkswagen Golf.

Pero, en el momento que pasaron estos hechos, Xavier Espot, que pertenece a una de las familias más poderosas e influyentes del país, ya era una persona pública y notoria: concretamente, ejercía como juez en los tribunales andorranos.

El código penal andorrano es muy claro. En su artículo 284 establece que “el consumo, la introducción o la posesión de droga tóxica para el consumo propio se tiene que castigar con pena de prisión hasta un año o de arresto. El tribunal puede imponer, además, pena de multa de hasta 1.200 euros”.

Xavier Espot, como juez en ejercicio, era perfectamente consciente, aquella madrugada del 6 de febrero del 2011, que estaba cometiendo una ilegalidad: sabía que su compañero Fabrice M. tenía dos sobres con droga dura, pero no lo denunció, como habría sido su obligación, y más siendo un juez encargado de hacer cumplir la ley. Al contrario, la compartieron juntos, según las fuentes policiales consultadas por EL TRIANGLE.

Que dos personas adultas salgan de fiesta y se exciten con el consumo de estupefacientes es un hecho de lo más normal en nuestra sociedad y no tendría mayor importancia. Pero el código penal andorrano dice lo que dice y Xavier Espot era juez cuando sucedieron estos hechos.

Y esto no es lo más grave. El atestado policial fue debidamente “edulcorado” para evitar un escándalo que, a buen seguro, habría comportado la separación de Xavier Espot de sus funciones judiciales y, por supuesto, habría bloqueado su posterior carrera política, que ahora culmina con su candidatura a la presidencia del gobierno de Andorra.

Dice el atestado policial: “Xavier Espot nos manifiesta que desconocía totalmente que su acompañante era poseedor de este producto”, circunstancia que desmienten rotundamente las fuentes policiales conocedoras de los hechos consultadas por EL TRIANGLE.

Es decir, Fabrice M. se comió el “marrón” de la confiscación de las dos sobres de cocaína y anfetaminas y por eso mismo fue condenado en un juicio rápido celebrado días después. Su sacrificio tuvo recompensa: fue contratado por la empresa familiar de Xavier Espot, Perfumerías Júlia.

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