El narcosolar de Drassanes saca los colores a Ada Colau

El espacio donde se tenía que construir el hotel Praktik se ha convertido en un refugio de toxicómanos
El narcocampamento de Drassanes pone de manifiesto la degradación del barrio.
El narcocampamento de Drassanes pone de manifiesto la degradación del barrio.

Las mesas de ping-pong son una desechería improvisada: acumulan bolsas, cartones, mantas… Ya no viene nadie a jugar. Durante un tiempo acontecieron un símbolo contra la gentrificación del distrito de Ciutat Vella, cuando el Ayuntamiento colocó las mesas en el solar de Drassanes donde se quería construir un hotel de la cadena Praktik. Pero el tiempo ha pasado y el solar se ha degradado de manera alarmante.

El gobierno de Colau se ha mantenido firme en su negativa a conceder los permisos para la construcción del hotel durante cuatro años, a pesar de que el proceso judicial todavía cojea. Esta era una de las medidas estrella de su programa electoral, la moratoria de los hoteles para evitar la gentrificación de la zona, pero ahora el solar se ha convertido en punto de reunión de toxicómanos y traficantes donde las mesas de ping-pong sirven de improvisados puntos de intercambio.

El narcocampamento, al fondo del solar vacío, resguardado contra una pared medio hundida, está formado por media docena de tiendas de campaña, colchones en el suelo y cartones para intentar parar el frío y la humedad. Pernoctan una veintena de toxicómanos que también aprovechan el espacio para consumir.

A pesar de tener el CAS Baluard a pocos metros, donde podrían hacer un consumo limpio, es decir, en un entorno condicionado y con material esterilizado, no quieren ir. La dependencia de las drogas hace que las consuman allá mismo, donde les venden la papelina. Un vistazo por el solar del Praktik hace poner los pelos de punta, está lleno de jeringuillas, toallitas y suciedad…

La Guardia Urbana les hace abandonar el solar casi cada mañana, pero vuelven al cabo de pocos minutos. Cada cierto tiempos educadores sociales pasan por el solar para intentar convencer a los toxicómanos de que vayan a las instalaciones de venopunción más cercanas, pero sin éxito. Lo único que pueden hacer es darles un puñado de jeringuillas limpias, potes para que hagan la mezcla de drogas o desinfectante.

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