Los Carulla afrontan una huelga histórica en Gallina Blanca

El cierre de la fábrica de Sant Joan Despí dejará en la calle a 43 trabajadores
Artur Carulla, con gafas, hablando con Luís de Guindos

Los Carulla son una de las “grandes familias” empesariales de Cataluña. Tienen un imperio agroalimentario que factura más de 700 millones de euros anuales, con una plantilla de 2.400 trabajadores. El grupo Agrolimen está presente en los mercados europeos, del Este, África, Oriente Medio y los Estados Unidos con marcas como Gallina Blanca, Yatekomo, Avecrem, Star… y los productos para mascotas Affinity.

Desde hace décadas compaginan su actividad empresarial con el mecenazgo cultural, con un acentuado compromiso nacionalista. El creador de este emporio, Lluís Carulla, fue uno de los fundadores de Òmnium Cultural. Sus descendientes figuran al frente de instituciones como el Palau de la Música o accionistas del diario Ara.

Por eso, sorprende la enconada posición de los Carulla en el conflicto suscitado en la fábrica de Sant Joan Despí –una de las doce plantas de producción que tiene Agrolimen-, que pretenden cerrar de mala manera, dejando a 43 trabajadores a la calle. En esta fábrica se producen las sopas deshidratadas de la marca Gallina Blanca y los Carulla quieren aprovechar los terrenos que ocupa para hacer un negocio inmobiliario.

El comité de empresa ha decidido convocar una huelga indefinida, a partir del el próximo martes, en protesta por la postura intransigente de los Carulla, que no ofrecen alternativas a los trabajadores afectados. La producción que se hace actualmente en la fábrica de Sant Joan Despí será deslocalizada a la planta de Agrolimen en Ballobar (Huesca), pero los trabajadores se han organizado para impedir la salida de la maquinaria.

En el actual momento de crispación política, el conflicto de Gallina Blanca tiene una lectura de alto voltaje: una familia connotadamente soberanista, con un patrimonio que suma unos 2.000 millones de euros, con una fecunda tarea de mecenazgo y un grupo empresarial que es una máquina de beneficios provoca un conflicto innecesario con el cierre de una fábrica en el corazón del Baix Llobregat para desplazarla fuera de Cataluña.

Comisiones Obreras da pleno apoyo a las reivindicaciones y movilizaciones de la plantilla de Gallina Blanca, que tiene una media de edad avanzada. Y el Ayuntamiento de Sant Joan Despí (PSC) ha anunciado que no tramitará esta operación inmobiliaria en los terrenos de la fábrica si no se da una solución satisfactoria a los 43 trabajadores que pueden quedar en el paro.

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