La universidad no puede ser un lujo

Las reivindicaciones de estudiantes y profesores en las huelgas convocadas la semana pasada eran muy claras. Los primeros piden que se rebajen las tasas que pagan para cursar los diferentes grados y másteres y los segundos que se les pague unos sueldos dignos. Había más reclamaciones pero esas eran las fundamentales y no cuestan nada de entender. Es inaceptable que los estudiantes paguen las matrículas más caras de toda España, siempre por encima de los dos mil euros anuales, y que los profesores asociados se tengan que contentar con salarios de 400 o 500 euros mensuales.

Tan fácil como es de entender el que piden estudiantes y profesores y tanto difícil que lo es aclarse con las explicaciones de los responsables universitarios del Gobierno de la Generalitat. Al entonces secretario general de Universidades e Investigación, Antoni Castellà, se le entendió perfectamente cuando, en 2012, subió un 67% el precio de las matrículas. Lo hizo con el visto bueno del consejero de Economía y Enseñanza, Andreu Mas-Colell, y aprovechando un decreto del ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert. Wert permitió barra libre al aumento de las tasas y Catalunya fue la que más las subió. Castellà hace veinte años que es diputado y ahora, cómodamente sentado en los escaños de ERC en el Parlament, no ha dicho ni mú ante la huelga en las universidades.

Mas-Colell publicó un artículo en 'El País', este domingo, en el que insistía en su tesis de que las universidades necesitan el dinero de los estudiantes y que, por eso, las familias de clase media tienen que rascarse el bolsillo. Las becas tienen que salvar a las familias sin recursos. Argumento que en los últimos años ha supuesto que muchos estudiantes de familias de clase mediana o baja hayan tenido que renunciar a ir a la Universidad.

Una estudiante catalana que se ha desplazado a Noruega para hacer sus estudios universitarios explicaba en el programa que hebesmediaTV hace en la UAB que en aquel país la matrícula se paga con una ayuda del gobierno. La ayuda comporta acabar la carrera. Sino, hay que de volver el dinero en un periodo de 20 años. En otros países europeos, como Alemania la universidad es gratuita.

De Europa podemos copiar modelos buenos o malos. En la financiación de las universidades públicas no hemos estado acertados. El Parlament lo reconoció y hace dos años que aprobó que se revirtiera el incremento del coste de las matriculas. El gobierno de Artur Mas creó el problema, los de Carles Puigdemont y Quim Tuesta se han hecho el loco.

Hay que cambiar de política o hay que cambiar de gobernantes.

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