Malos tiempos para el humor

Lo decía y bien el filósofo Marx: "El humor es algo muy serio". Como las matemáticas, el humor debería enseñarse en las escuelas. Como las ballenas, el humor debería estar protegido. Como la dieta mediterránea, el humor debería ser patrimonio de la humanidad. Como Grifols, el humor debería formar parte del IBEX 35. Como santificar las fiestas, el humor debería formar parte de los diez mandamientos. Lejos de ello, en España hay leyes, como la 'mordaza' ("lo que impide hablar, de expresarse libremente"), que castigan el humor. De un tiempo a esta parte, como decían Golpes bajos a finales de los ochenta refiriéndose a la lírica, son malos tiempos para el humor. Recientemente, ha sido víctima de la persecución al humor el humorista Dani Mateo (El Intermedio). No ha sido el primero y mucho me temo que no será el último. Sin embargo, el mal de muchos, más allá de los necios, consuela a pocos más.

Para situarnos, el sketch que ha despertado la ira de los Dioses, viene a cuento del debut de la princesa Leonor en un acto público: la lectura del primer artículo de la Constitución con motivo del 40 aniversario de la aprobación de la Carta Magna en las Cortes que, además, coincidía con el 13 aniversario de la heredera de la Corona. De aquello, el programa de humor 'El Intermedio' (La Sexta) hizo una parodia: con similar solemnidad, Mateo leyó el prospecto de un medicamento y terminó limpiándose los mocos con la bandera español.

El gag, que puede hacernos más o menos reír, ha abierto la caja de Pandora de la mitología griega, y mil maleficios han caído sobre el cómico, visiblemente desbordado ante tanta ira. Mateo ha sido amenazado, también su pareja, su bar en Madrid ha sido boicoteado, el humorista ha perdido un contrato publicitario con la Clínica Baviera, entre otros infortunios. Por si todo esto fuera poco, ha recibido una denuncia de un sindicato de la policía por "ofensa a España". Por otra parte, un primo del expresidente Mariano Rajoy Brey, Javier Celaya Brey -no es el primo negacionista del cambio climático-, consejero de Educación (!) en Ceuta, insinuó ofrecer mil euros de su bolsillo a quien le parta la cara a "tan magno bellaco". Y para más inri, la Sexta ha retirado el sketch de la cadena y el Gran Wyoming, que presenta el programa, se ha visto obligado a pedir disculpas.

Constatar sólo que no es la primera vez que un humorista se suena los mocos con la bandera española. En el año 2014, Ana Morgade, imitando a Soraya Sáenz de Santamaría, también osó hacerlo; entonces, sin embargo, las aguas bajaban un poco más mansas y la broma pasó sin más pena ni gloria. Por otra parte y en solidaridad con Mateo, en el programa "Està pasant" de TV3, Toni Soler se sonó los mocos con la senyera.

Llama la atención que un payaso (en el sentido profesional del término) sonándose los mocos con una bandera despierte más indignación que los mil y un barrizales en los que nos hemos metido en los últimos años. Supongo que es más fácil fustigar a un cómico que lidiar contra políticos, jueces y banqueros. Lo que me parece peligroso es que redes sociales como Twitter, que tiene muchas virtudes pero también algunos defectos, se conviertan en un arma de acoso. No se entiende que la Sexta haya retirado el vídeo, tampoco que el presentador del programa (de humor) pida disculpas y tantos otros sinsentidos de esta historia. Lo que hizo Mateo fue humor, y el humor, per se, es afilado y suele pisar callos.

Como decía Chaplin, "no hay día más perdido que aquel en el que no nos hemos reído".

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