Un síndico electoral del referéndum, regañado en la UB por «acoso»

La Universidad archivó la denuncia contra Jordi Matas
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Jordi Matas, miembro de la Sindicatura Electoral elegida por el Parlament para dirigir el referéndum del 1 de octubre, fue acusado por una alumna suya en la Universitat de Barcelona de acoso sexual. Aunque los órganos internos de la UB archivaron la queja, sí que regañaron al profesor y le pidieron que fuera más cuidadoso en las relaciones con el alumnado femenino.

Todo empieza en marzo del 2017, cuando la alumna Paula, (mantenemos oculto el apellido para preservar su intimidad), estudiante de Ciencias Políticas en la UB, presenta una queja en la cual expone un presunto «proceso de acoso sexual» por parte del catedrático Jordi Matas i Dalmases, elegido el 7 de septiembre de este año como miembro de la Sindicatura Electoral a propuesta del gobierno de Junts x Sí.

En su escrito, Paula reconoce que se matriculó en la asignatura del profesor a pesar de ser conocedora que «le gustaba mucho ir con alumnas y tener relaciones, tanto afectivas como sexuales«. Esto era en el primer año de facultad (2013) y aunque la nota no fue satisfactoria, según el relato, el profesor le dijo que se podría matricular en tercero en la asignatura de coaliciones políticas, por lo que se podría «resarcir de esta nota».

Paula se matriculó y, además, profesor y alumna estuvieron de acuerdo en que el catedrático le dirigiría el trabajo final de grado. Es a partir de entonces que empieza una relación fluida entre los dos, incluso intercambiando whatsapps y yendo a comer fuera de la facultad. Estos hechos son reconocidos por las dos partes.

Pero la alumna asegura que cuando estaban solos él la acariciaba y que ella no se atrevía a decirle que no. Finalmente, ella no eligió al actual miembro de la Sindicatura Electoral para que le dirigiera el trabajo final de grado, lo cual hizo que el profesor «se interesara» por este motivo, según consta tanto en el relato de la alumna como en testigos, en el informe de la comisión creada en la UB para valorarlo (presidida por el decano de Medicina, Francesc Cardellach), como en la resolución final del rector de la Universidad, Joan Elias.

En el informe se establece que la relación entre profesor y alumna «parece girar», aparte del trabajo final de grado, en el interés mutuo por las elecciones internas en la UB. No obstante, se afirma que la relación entre el doctor Matas y Paula «traspasa lo que es habitual en las relaciones academicodocentes entre profesor y alumna». A pesar de este reconocimiento, la comisión considera que «su especial naturaleza con tintes políticos, personales y con un grado de intimidad no determinable, no fue rechazada» por la alumna y se basó en «intereses personales compartidos«.

En el informe de valoración hecho por la comisión presidida por el decano de Medicina y que el rector asume en su totalidad, se especifica que las comunicaciones entre Matas y Paula «se pueden considerar no ordinarias» y pone el ejemplo de mensajes en los móviles y la comida «fuera de las instalaciones de la Facultad de Derecho haciendo uso del vehículo particular –una motocicleta- del profesor«. Para la UB, la conducta del profesor «no tiene una clara, expresa y rotunda naturaleza sexual, sino sólo unas relativas connotaciones sexuales: «Me abrazaba, me acariciaba las manos, los brazos, los hombros, los muslos, la mejilla» y en la mención a lo que parece un intento de besarla y a un sueño que refiere que le explicó el doctor Matas, pero que no ha trascendido».

INSUFICIENCIA DE INDICIOS

Ante estos hechos, el rector Elias decidió archivar la denuncia «por insuficiencia evidente de indicios de acoso de carácter sexual«, pero a la vez el rector exige que se convoque al doctor Matas «con el objetivo de ponerle de manifiesto que los profesores tienen que ser especialmente cuidadosos con su actitud verso los alumnos, que se pueden sentir amenazados u obligados por la superioridad del profesor y, así mismo, advertirle que su conducta en este caso concreto podría ser contraria a los valores éticos y deontológicos de nuestro profesorado».

Así mismo, la UB decidió devolver el dinero de las matrículas de las asignaturas de las cuales la alumna no se pudo examinar ante el cuadro psicológico que presentaba.

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