La venganza de los federalistas

Catalunya Ràdio entrevistó el pasado sábado a Pedro Ignacio Altamirano. Es un señor nacido en Málaga, que hará 60 años el mes de agosto y que con un grupo de amigos ha creado no hace mucho la Asamblea Nacional Andaluza. Admira a la Asamblea Nacional Catalana y ya venía de ser entrevistado días antes en el diario digital concertado Vilaweb. Entre otras ideas sustenta que Andalucía tiene que crecer, quedándose con Murcia y una parte de Portugal y Marruecos.

A la misma hora, una cincuentena de miembros de Federalistes d’Esquerres participaba en Roma en los actos vinculados a la Marcha por Europa 2017, coincidiendo con el sesenta aniversario de la firma del Tratado de Roma. Albert Solé presentaba el documental Federal en el Centro de Congresos de la Plaza de España y, tal y como había hecho el día anterior Sara Jaurrieta en la Sapienza, defendía la solución federal para las relaciones entre Cataluña y España. Catalunya Ràdio no se enteró. TV3, tampoco. Mientras, la Agència Catalana de Notícies (ACN) buscaba en Roma a catalanes que no fueran federalistas. Se topó con el eurodiputado de ERC Jordi Solé que se definió como federalista, pero de Europa, no de España. El federalismo no existe, dicen, y si existe es cosa de extranjeros.

Carles Puigdemont es hoy el presidente de la Generalitat. Fue el primer director de la ACN y nunca se ha sabido cuánto dinero obtuvo cuando él se fue y entró como accionista la Corporación Catalana de Radio y Televisión. En la agencia tenía como amigo y socio a Saül Gordillo, a quien ha colocado a dedo como director de Catalunya Ràdio. También ha colocado a dedo a Vicent Sanchis como director de TV3. ¿Qué decir del gran Sanchis?

La Generalitat que preside Puigdemont financia otro medio de comunicación concertado, El Punt Avui TV, que funciona de manera irregular y donde trabaja y cobra un buen sueldo, su esposa. La palabra ‘federalismo’ debe estar prohibida en su plató.

Puigdemont dijo el otro día que si Cataluña no consigue la independencia, la venganza del Estado será terrible.

Vista la manipulación autocrática y antidemocrática que hacen Puigdemont y Junts pel Sí de los medios públicos catalanes, alguien podría pensar que si Cataluña no consigue la independencia los federalistas se vengarán.

Pero que no sufran Puigdemont y los que lo acompañan en su carrera y en sus amenazas: el federalismo funciona a base de fraternidad y diálogo. No habrá ninguna venganza. Haya independencia o no la haya, el federalismo será lo que ha sido siempre: una forma de entender la sociedad y la convivencia basada en el pacto y en la construcción de puentes, no de fronteras.

En Bruselas, en Roma y aquí.

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