La Guardia Urbana de Tarragona multa a una virtuosa del violín

En una ciudad que sufre los efectos tóxicos del complejo petroquímico resulta que tocar Vivaldi "contamina"
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La Luba llegó desde Bulgaria a Tarragona con su violín, después de 12 largos años de estudio en uno de los mejores conservatorios de Varna, el prestigioso Dobri Hristov. Se enamoró de la ciudad catalana y decidió establecerse. Coordina una asociación cultural en el puerto deportivo de Tarragona a la cual puso el nombre de Ponts, con el objetivo de dar vida a un espacio intercultural. Aquí se organizan conciertos, jam sessions y acontecimientos culturales de todo tipo.

Pero, aún así, como complemento, la Luba tiene que tocar el violín en la calle para poder vivir. Siempre se sitúa en la concurrida calle del Comte de Rius, entre la Rambla Vieja y la Nueva, donde la gente suele parar a escucharla. Hace unos días, hacia la una del mediodía, cuando un grupo de niños de unos 12 y 13 años, que iban con su monitora, estaban escuchando como la Luba tocaba el concierto en sol mayor de Antonio Vivaldi, a un volumen normal y sin amplificador, unos agentes de la Guardia Urbana la multaron y la amenazaron, además, con quitarle el instrumento la próxima vez. ¡De manera insólita, en la multa se hacía referencia a un «acordeón», en lugar del violín!

El motivo de esta sanción: que los músicos y los artistas como la Luba contaminan las calles y la ciudad. La cosa tiene gracia. Tarragona representa el 25% de la industria química del Estado español y en sus polígonos casi se producen el 50% de todos los plásticos. Pero el sector petroquímico sólo representa el 11% de los trabajadores asalariados de la ciudad, y el mayor porcentaje de empleados se concentra en el sector servicios (83%).

Desde hace años, la industria química, ubicada muy cerca de los cascos urbanos del Campo de Tarragona, emite todo tipo de sustancias contaminantes altamente perjudiciales para la salud y el medio ambiente. Cómo han denunciado reiteradamente los vecinos y los grupos ecologistas, esta emisión constante provoca numerosas enfermedades debidas a la exposición continuada de estas sustancias, vertidas e inhaladas sin control.

En cambio, la música, como la que interpreta la Luba, es fundamental para el desarrollo humano y está comprobado que posee calidades creativas y emocionales que promueven el contacto, la empatía, el aprendizaje y la expresión en una comunicación terapéutica que hace emocionar y reflexionar. ¡Pero la Guardia Urbana de Tarragona considera que la música clásica es contaminante!

LEE EL REPORTAJE COMPLETO EN LA EDICIÓN EN PAPEL DE EL TRIANGLE DE ESTA SEMANA  

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