«En casa del Síndico se aplastan derechos»

Los trabajadores del Síndico de Agravios denuncian el supuesto maltrato y abusos que sufren
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Los empleados del Síndico de Agravios han pedido en un comunicado difundido por el sindicato IAC-Catac la dimisión de Rafael Ribó y han denunciado las malas prácticas internas que ejercen tanto el síndico como la gerente de la institución, Mar Molinas. Los trabajadores afirman que en vez de predicar con el ejemplo, defendiendo los derechos de los ciudadanos contra la arbitrariedad y la prepotencia de los poderes públicos, «no lo aplica en su casa, en el funcionamiento interno del Síndico». «En casa del Síndico, se aplastan los derechos«, afirman los trabajadores.

«Trabajar en el Síndico de Agravios no es fácil desde que el señor Rafael Ribó es el síndico y menos desde que este fichó la señora Mar Molinas como gerente plenipotenciario«, aseguran los trabajadores. Explican que la gerente Mar Molinas, con el beneplácito de Rafael Ribó, «aplica de forma agresiva una política de personal basada en el agravio, el miedo y el ataque a las condiciones de trabajo y la dignidad de sus trabajadores y trabajadoras. Se han formulado ya denuncias por parte de dos trabajadores debido al tratamiento que la gerente les dispensa desde hace tiempo».

«Ha ido minando mi personalidad y mi capacidad laboral, ha lesionado mi dignidad personal y profesional hasta el punto de anularme como persona y como trabajador, y ha acabado afectando mi salud física y psíquica, haciendo necesarios terapias y tratamientos médicos. También me ha apartado de mi puesto de trabajo, puesto que esta situación ha provocado un periodo de baja laboral de más de cuatro meses, que todavía continúa, porque no puedo soportar continuar sufriendo la presión a la cual estoy sometido», explica una de las personas afectadas.

Cómo si esto no fuera suficiente, los trabajadores indican que la obsesión por el control, ha llevado a la gerente a tener instalada en su móvil personal una app para poder controlar en todo momento y desde cualquier localización (incluido desde su casa) los movimientos de su plantilla mediante la red de cámaras instaladas en todo el edificio del Síndico. Los empleados aseguran haber recibido avisos y amonestaciones por esta causa, sin tener la más mínima posibilidad de defenderse.

Por otro lado, mientras que el Síndico exige al resto de administraciones públicas catalanas que implementen medidas contra el acoso laboral y sexual, el Síndico de Agravios, en los 32 años que lleva funcionando, «nunca ha implementado un protocolo propio de actuación en caso de acoso laboral y sexual, ni ha realizado ninguna evaluación de riesgos psicosociales a su plantilla de trabajadores y trabajadoras«, afirma el sindicato IAC-Catac.

En este documento, los trabajadores también denuncian la vulneración del derecho a la libertad sindical. Explican que desde que el pasado mes de febrero, cuando se anunció la convocatoria de nuevas elecciones sindicales, la persecución que han sufrido los delegados más destacados ha sido aterradora. «Se ha producido un incremento considerable de la presión laboral sobre ellos«, explican los empleados, «que ha culminado en la apertura de dos expedientes disciplinarios«. Los trabajadores también denuncian la supuesta voluntad del síndico de atacar, desacreditar y aislar a los candidatos. Al poco de abrir los expedientes disciplinarios, se convocó a toda la plantilla para dar «información ambigua, parcial, y en muchos casos falsa, de las causas que, según el síndico y su gerente, motivaban la apertura de los mencionados expedientes».

Finalmente, los trabajadores denuncian el despido de la delegada de IAC-Catac, que se hizo «alegando una supuesta amortización de su puesto de trabajo de auxiliar recepcionista, para crear otro puesto de trabajo denominado auxiliar recepcionista/chófer, que favorece el chófer del síndico, para poder dedicar la partida presupuestaria resultante a cubrir una parte de la contratación de un nuevo asesor».

Por todos estos motivos, los trabajadores consideran que el síndico Rafael Ribó «es una estafa para la ciudadanía«. Desde la IAC-Catac piden a todos los trabajadores y ciudadanos que «se planten ante todos estos abusos cometidos en el Síndico de Agravios. Como trabajadores, pedimos solidaridad y denunciamos el tratamiento que el síndico dispensa a nuestros compañeros y compañeras».

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