Tres días en una ciudad sin esteladas

Levantar la cabeza, mirar los pisos que te rodean y no ver ninguna estelada colgada en las ventanas y balcones es toda una novedad para los que vivimos en Barcelona ciudad. Por eso, vivir tres días en Madrid es como una especie de desintoxicación visual curiosa. Sensación que comparten los catalanes que viven en determinados barrios de las ciudades del área metropolitana barcelonesa.

No se puede decir que las esteladas sean sustituidas en Madrid por las rojigualdas. Hay banderas españolas por muchos lugares pero sin el exhibicionismo que se percibe en Estados Unidos con la suya o la presencia militante de las esteladas en Cataluña.

En el hotel no tienen sintonizada TV3 o el 3/24 y Catalunya Ràdio y RAC1 no llegan por las ondas hertzianas.

En estas condiciones, el debate sobre el ‘proceso’ se relativiza. Se te hace raro encender el televisor y no encontrarte tertulias con mayoría absoluta de tertulianos independentistas o informaciones sesgadas en favor de la causa patriótica. A cambio, el televisor del hotel te ofrece un puñado de televisiones ‘carcas’ que producen una aversión considerable.

Se oye hablar catalán por las calles de Madrid, eso sí. Turistas o gente que trabaja ahí. E, incluso, te topas con carteles enganchados en las paredes y las farolas como el que convoca al acto de Podemos-Madrid sobre ‘Plurinacionalidad y patria’, el lunes 22, en el centro cultural Lope de Vega. Se anuncian las intervenciones de Iñigo Errejón y representantes de las opciones de su formación política en Cataluña (Xavi Domènech), Valencia, Andalucía, Galicia y Euskadi. Una mano con dedos de diferentes colores y haciendo la señal de victoria acompaña al título del acto: ‘Plurinacionalidad y patria’. Me quedo con las ganas de saber de qué patria se hablará. ¿La española? ¿La de cada comunidad? ¿La de las dos?

Antes de partir paso por un quiosco a comprar el periódico. Sólo les queda El Mundo, La Razón y ABC. Compro el primero y cuando voy a pagar el dependiente me entrega el suplemento dominical. «¡Mire! Un pensador», dice. En la portada hay una cara enorme del futbolista del Barça, Gerard Piqué, y unas frases extraídas de la entrevista que se le hace en el interior de la revista: «Juego para España porque siento que debo jugar. Porque tenemos una selección que es la rehostia y porque ahora mismo soy español».

Le dedico una media sonrisa al dependiente y marcho. ¿Habrá detectado mi origen sólo por la forma como he dicho ‘gracias’?

Cuando llegamos a Barcelona ya es de noche. Las esteladas no se ven. Me esperan al día siguiente.

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