La Fundación Vila Casas cobija a Pujol

Dispone de un despacho en la parte alta de la calle Calabria cedido por una entidad que tiene como objetivo la difusión del arte
Antoni Vila Casas, a l'esquerra, i Jordi Pujol.
Antoni Vila Casas, a l'esquerra, i Jordi Pujol.

Después de confesar que durante más de treinta años había tenido dinero escondido en Andorra, Jordi Pujol perdió los privilegios como ex presidente de la Generalitat, que incluían la pensión, el automóvil oficial, las secretarias, el tratamiento de muy honorable y un lujoso despacho en el paseo de Gràcia, que también era la sede de la Fundació Centre d’Estudis Jordi Pujol, ya clausurada.

Entonces, el ex presidente se instaló en la portería del edificio donde vive, en la ronda General Mitre, pero estas dependencias no estaban en muy buen estado, ni siquiera tenían aire acondicionado y, por lo que explica una persona que lo fue a ver, el hombre se moría de calor.

Un empresario amigo se apiadó del ex presidente Pujol y le cedió un local, mejor dicho, le cedió un despacho propiedad de la fundación que preside y que lleva su nombre: la Fundación Vila Casas, fundada por el empresario farmacéutico y mecenas Antoni Vila Casas.

Gracias a la Fundación Vila Casas, Jordi Pujol dispone desde hace unos meses de un despacho en condiciones en la calle Calabria, muy cerca de la prisión Modelo. En este despacho, el ex presidente recibe multitud de visitas, lee y, por lo que explican los que lo han visitado, escribe mucho, sobre varias materias, incluso sobre el trance judicial por el que está pasando, si bien estos escritos no los ha hecho públicos.

Dos amigos de 85 años
Antoni Vila Casas y Jordi Pujol Soley se conocen de hace mucho tiempo, los dos tienen la misma edad, 85 años, y un círculo de amigos y colaboradores comunes. Por ejemplo, el empresario Joan Uriach, presidente de los laboratorios Uriach, forma parte del patronato de la Fundación Vila Casas y también estaba en el Centre d’Estudis Jordi Pujol, así como en el de la Fundació Catalunya Oberta, cofundada por Lluís Prenafeta.

Los viejos patricios de la industria farmacéutica han salido en auxilio del ex presidente de la Generalitat, al que deben de considerar uno de los suyos porque, antes de dedicarse a la política, Jordi Pujol fue gerente de Laboratorios Martín Cuatrecasas, que después se denominarían Laboratorios Fides, de los que su padre, Florenci Pujol, el del célebre legado, había comprado un paquete importante de acciones. La familia Pujol acabó vendiendo ese paquete a un grupo farmacéutico sueco.

LEE EL REPORTAJE COMPLETO EN LA EDICIÓN EN PAPEL DE ESTA SEMANA

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