Sin ficción

Con producción de Minoria Absoluta (del «comisario» Toni Soler) y bajo la dirección de Francesc Escribano, TV3 emitió el pasado día 9 de febrero, dentro del espacio Sin Ficción, el documental Sunyol, un crit valent, en memoria de Josep Sunyol, el presidente del FC Barcelona asesinado a sangre fría por las tropas franquistas en agosto de 1936, en los primeros días de la Guerra Civil. Este reportaje ha sido el colofón del Año Sunyol, celebrado durante el 2015 por la directiva del club azulgrana bajo el impulso personal del vicepresidente del área Internacional e Institucional, Carles Vilarrubí.

La emisión de este documental concitó una buena audiencia televisiva (13,5%) y es el merecido homenaje a la figura de este dirigente deportivo que, además, era parlamentario de ERC en el Congreso de los Diputados y editor del diario La Rambla. Personalmente, me ha parecido una muy buena iniciativa que el Barça haya decidido honorar, como es debido, al presidente Josep Sunyol, después de mantenerlo en el olvido durante casi 70 años.

Pero en Cataluña las cosas no son nunca como parecen y la conmemoración del Año Sunyol tiene su intrahistoria, que sirve para reflejar muy bien las miserias y traiciones de nuestra clase dirigente. Después del restablecimiento de la democracia en el Estado español, un grupo de socios del FC Barcelona, encabezado por Francesc Gordo, no ha parado de vindicar la necesidad de homenajear la memoria del presidente asesinado y con este objetivo se creó la Asociación de Amigos de Josep Sunyol.

El año 2003, EL TRIANGLE y la Asociación de Amigos de Josep Sunyol emprendimos una campaña conjunta de recogida de firmas para reclamar que el Barça procediera a la retirada formal de la Medalla de Oro del club, otorgada al Generalísimo Francisco Franco en 1974 por la Junta Directiva encabezada por Agustí Montal. Era un contrasentido cruel que el régimen franquista hubiera asesinado a este presidente del FC Barcelona y, a la vez, el club mantuviera la máxima distinción honorífica al dictador. Además, en los últimos años, muchísimas instituciones catalanas y españolas (ayuntamientos, diputaciones, universidades…) que, en el pasado, habían otorgado distinciones al general Franco han procedido a revocarlas para cortar todos los vínculos formales con la dictadura.

Los miles de firmas recogidas las entregamos al presidente Joan Laporta, que se acababa de estrenar en el cargo. Justo es decir que, previamente, yo había recibido el compromiso verbal de Joan Laporta que, en acto de desagravio al presidente Josep Sunyol, procedería –¡sólo faltaría!- a la retirada de la Medalla de Oro entregada al Generalísimo con motivo del 75 aniversario del club.

Pero he aquí que las «buenas intenciones» del «demócrata y catalanísimo» Joan Laporta se truncaron. Hay dos versiones sobre por qué se desdijo de la palabra dada: una señala que dio marcha atrás por las presiones de su entonces cuñado, Alejandro Echevarría, un «facha» que, además, era miembro de la Fundación Francisco Franco; la otra apunta al «demócrata y catalanísimo» Agustí Montal, que era el presidente del club en 1974 y encabezó la comitiva oficial que, con toda la pompa, hizo la entrega de la Medalla de Oro al dictador en el Palacio del Pardo. Agustí Montal, que siempre ha sido un empresario de la máxima confianza de Jordi Pujol y llegó a ser senador por CiU, tocó las «teclas» pertinentes porque no quería que saliera a la luz este patético episodio de su pasado.

Un fantasmagórico «consejo asesor» del FC Barcelona, que nunca más se volvió a reunir, dictaminó el 20 de octubre del año 2003 que, en realidad, la Junta Directiva presidida por Agustí Montal se había «visto obligada» a dar la Medalla de Oro del 75 aniversario a Francisco Franco y que, por lo tanto, esta condecoración no tenía validez y, en consecuencia, no tenía por qué ser revocada. Quede para la memoria quiénes formaban parte de este esperpéntico «consejo asesor»: Raimon Carrasco, en calidad de presidente; Borja de Riquer, Antoni Vives Fierro, Anna Vicens Rahola, Marjoli Van der Meer (viuda de Armand Carabén), Joan Gaspart, Xavier Folch, Paco Martínez, Josep Lorente, Miquel Horta, Carles Kinder, Montserrat Minobis, Antoni Ros Marbà, Pep Munné, Amadeu Cuito y Anton Maria Espadaler, todos ellos muy «demócratas y catalanistas». Resultado: la Asociación de Amigos de Josep Sunyol y EL TRIANGLE nos quedamos con un palmo de narices.

Puesto que Joan Laporta no tuvo la valentía de honorar la memoria del presidente Josep Sunyol y retirar la máxima insignia del club concedida al Generalísimo Franco, lo volví a intentar en 2010 con el nuevo presidente, Sandro Rosell. Le expuse personalmente esta petición durante la campaña electoral y, por supuesto, me garantizó que lo haría, si resultaba elegido presidente.

En el otoño de 2010 me puse en contacto con el vicepresidente del área Internacional e Institucional del FC Barcelona, Carles Vilarrubí, para recordarle el pacto verbal logrado con Sandro Rosell y darle una carta que le dirigió un venerable socio del Barça, de irreprochable trayectoria democrática, que también pedía la retirada de la Medalla de Oro al dictador. Al cabo de pocas semanas, recibí la respuesta oficial: dado que la Junta Directiva de Joan Laporta ya había tratado este tema y había rechazado la petición de la Asociación de Amigos de Josep Sunyol y de EL TRIANGLE, la nueva Junta Directiva de Sandro Rosell no consideraba pertinente revisar este acuerdo y, por lo tanto, se mantenía la insignia entregada en 1974 a Francisco Franco.

Con toda la jeta –es su especialidad-, Carles Vilarrubí se ha erigido ahora en el máximo defensor de la figura histórica y la memoria del presidente asesinado por las tropas franquistas y está anunciada su participación en un programa especial sobre Josep Sunyol que emitirá Barça TV el próximo día 17.

Nuevas investigaciones del diario El Esportiu han precisado que, durante el franquismo, el FC Barcelona otorgó no una, sino tres distinciones honoríficas al dictador (!): la primera, la Medalla de Oro y Brillantes, entregada por el padre de Agustí Montal en 1951; la segunda, entregada por Agustí Montal en 1971, para agradecer las subvenciones recibidas del gobierno central para la construcción del Palau Blaugrana; y la tercera, la Medalla de Oro del 75 aniversario, entregada también por Agustí Montal y su Junta Directiva.

Por muchos homenajes y programas de televisión que se dediquen a Josep Sunyol hay un hecho incontrovertible: ni Joan Laporta, ni Sandro Rosell, ni Carles Vilarrubí han tenido el coraje para desenmascarar al «demócrata y catalanísimo» Agustí Montal, el empresario protegido por Jordi Pujol que rindió honores a Franco en nombre del FC Barcelona. El «esto no toca» sigue imponiendo su ley en Cataluña.

Espero y deseo que Josep Maria Bartomeu tenga la dignidad de rendir el verdadero homenaje que se merece el presidente Josep Sunyol y retire, de una vez, las tres medallas otorgadas al dictador y que todavía hoy continúan vigentes. Si los Montal, padre e hijo, eran unos hipócritas y unos aduladores del dictador, que queden bien retratados. El buen nombre del Barça y el espíritu democrático de sus socios no pueden restar manchados por esta infamia.

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