¿De qué sirve la actividad parlamentaria, si el Gobierno se mueve reiteradamente en el sentido contrario al expresado mayoritariamente en varias votaciones?La triple maniobra de Boi Ruiz antes de la Semana Santa ha vuelto a poner de manifiesto el estilo de Gobierno convergente en materia sanitaria.
El Ejecutivo de Artur Mas no sólo ha hecho varios pasos más allá en el desmontaje de la sanidad pública -un proceso iniciado en los 80 con Jordi Pujol en la Generalitat y en el cual Xavier Trias tuvo un rol destacado, como consejero de Salud de 1988 a 1996-, lo ha hecho gracias a la complicidad del mainstream mediático, mientras sigue pilotando políticamente el proceso soberanista.
Así, a pesar de que el Parlamento catalán -todos los grupos excepto el de CiU- forzó al Departamento de Salud a iniciar una investigación interna sobre la privada Barnaclínic, insertada en un hospital público como el Clínico de Barcelona, se ha autorizado a los centros de la red sanitaria pública a acoger sanidad privada en sus dependencias. A pesar de que el Parlamento aprobó una moción para paralizar la aprobación de un consorcio público que unificará en un solo ente la gestión de la sanidad en Lleida, Salud lo está ultimando. Y a pesar de que la venta del big data sanitario había quedado detenida en sede parlamentaria, el proyecto Visc ha revivido en el DOGC e incluye la posibilidad de subcontratar empresas y entidades que gestionen los datos.
Los medios catalanes con más difusión no se han hecho mucho eco ni han contextualizado la controvertida tripleta de medidas acumuladas justo antes de la Semana Santa, ni desde el punto de vista del contenido y su impacto sanitario, ni desde la vertiente del desprecio al Parlamento que suponen.
Políticamente, los tres movimientos de Boi Ruiz indican que la Generalitat va a la suya, con más o menos complicidad de ERC. O sin ella. El presidente del grupo parlamentario de ICV-EUiA, Joan Herrera, ha amenazado con llevar a los tribunales la creación del Consorcio Sanitario de Lleida y el proyecto Visc y ha pedido a ERC que no proteja un Gobierno y a un consejero de Salud que se fuman, uno tras otro, los mandatos del Parlamento.










