La investigación del escándalo sobre el ahorro fiscal que las autoridades de Luxemburgo han permitido, mediante unos 400 acuerdos hechos a medida, a grandes empresas queda en manos de la conferencia de presidentes de los grupos políticos de al Eurocámara. Los Verdes han conseguido sumar las 188 firmas de los europarlamentarios (el 25%) que hacían falta para impulsar la creación de una comisión que investigue el Lux Leaks.
El caso salpica particularmente al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quien fue ministro de finanzas y primer ministro del Gran Ducado en la época de los controvertidos acuerdos, y también a grandes consultoras como PricewaterhouseCoopers, Deloitte, KPMG y Ernst & Young, vinculadas a la arquitectura de los acuerdos, y a una larga lista de potentes compañías que se beneficiaron, entre ellas Apple, Disney, Ikea, Pepsi, Fiat, Procter & Gamble, Amazon y Burberry.
La posible indagación en el papel que jugó Juncker no cuenta con el apoyo de los dos grandes partidos españoles. Ni los eurodiputados del PSOE ni los del PP, que no desean poner el foco en él, se han adherido, de momento, a una iniciativa que, sin embargo, ha recibido el apoyo de eurodiputados de todos los grupos, entre ellos compañeros de partido de Angela Merkel, socialistas franceses, liberales y conservadores.
Uno de los promotores de la comisión, el ecosocialista Ernest Urtasun, cree que «con tantos apoyos, la gran coalición no podrá detener su creación». En diciembre, populares, socialistas y liberales ya descartaron abrir una comisión, pero ahora el líder de los liberales, Guy Verhofstadt, se ha mostrado abierto a ofrecer su apoyo.










