El personal médico del Hospital de Bellvitge advirtió este miércoles que en las actuales condiciones no pueden prestar un servicio correcto a los pacientes. Se ven desbordados y, por eso, se sienten condenados a cometer algún error tarde o temprano.
Pacientes, personal sanitario y vecinos luchan juntos en Bellvitge en defensa de la sanidad pública. La protesta contra el empobrecimiento de las condiciones asistenciales, marcada por los recortes presupuestarios, la pérdida de camas y la derivación de pacientes a centros privados, se canaliza este jueves en las redes sociales (#rebelionbellvitge) con un puñado de imágenes que muestran el servicio que, hoy por hoy, reciben algunos pacientes.
Una de ellas muestra la acumulación de pacientes a la enfermería de urgencias. Otra, la del control informático de los pacientes hospitalizados en urgencias, permite ver que 23 de ellos están sin cama. No faltan las de pacientes amotinados que se niegan a abandonar las camas que se quieren cerrar. No todos se han podido resistir: el joven de la planta 10 que se había atrincherado fue a quirófano para ser operado y aprovecharon para cerrar su habitación.
En el trasfondo, las coacciones para echar los pacientes de las habitaciones que Salud cerraron, negadas oficialmente pero denunciadas desde hace días. La última alerta que corre por las redes durante la tarde de este jueves convoca a todo aquel que pueda acudir a impedir el cierre de la planta 9-1.

