La asamblea de Bellvitge ha pedido este miércoles «compromiso» a pacientes, vecinos y personal médico para continuar ejerciendo la presión que ha permitido hasta el momento mantener abiertas las plantas 12.2, 10.1 y 9.1. El llamamiento a la movilización lo han hecho este miércoles los representantes sindicales y los portavoces de la asamblea.
La junta de personal «hace todo aquello que puede, pero no es suficiente, sin presión se va todo a la mierda«, explicaba uno de los portavoces, para animar «a todos los que puedan» a apuntarse a la lista de voluntarios para repartirse la vigilancia que durante turnos de dos horas hacen en las plantas del hospital. «Necesitamos ser unas 15 o 20 personas por planta, y esto sólo se puede conseguir con compromiso», ha continuado.
El servicio del Hospital de Bellvitge está colapsado. Este miércoles hay 33 pacientes pendientes de ingreso que se encuentran sin cama en urgencias. Hay camas bloqueadas y gerencia continúa queriendo cerrar las plantas 10.1 y 9.1 tal y como tenía previsto en el plan estival. La 9.1, por ejemplo, de neurología, tiene once camas bloqueadas, sin poder ingresar pacientes. Se ha suspendido un quirófano de traumatología, el 1-5, por falta de camas, según dirección.
A pesar de que el comunicado difundido este miércoles no invita al optimismo, los asistentes han mostrado su satisfacción por haber conseguido frenar tanto el bloqueo de camas como el cierre de plantas este verano.
La presión del personal sanitario, los pacientes y las asociaciones de vecinos que se oponen al cierre ha hecho que a día de hoy continúen en funcionamiento más de 500 camas cuando, según las previsiones de Salud, tendrían que quedar 420.

