El huevo de la serpiente

En el sacrosanto nombre del «proceso de transición nacional», Catalunya está perdiendo oxígeno y ahogándose. Dicen que la soñada independencia nos traerá más libertad –LA LIBERTAD-, pero, en el día a día, los independentistas demuestran ser unos enemigos de la libertad. O, como mínimo, de la libertad de expresión, madre de todas las libertades.

En Catalunya pasan cosas, algunas de ellas muy graves. Pero los periodistas y los medios de comunicación adscritos a la causa soberanista las minimizan o, directamente, las silencian con la excusa de que «perjudican al proceso». Esta actitud no solo no es honesta, es intrínsicamente perversa y tiñe de una gran inquietud el horizonte de una futura Catalunya independiente, donde la libertad de expresión sería directamente proscrita.

Si damos un vistazo a las noticias de los últimos días, nos encontramos con que algunas de ellas –de gran relevancia estratégica- son «no noticias» para TV3 y los medios de comunicación del «Sometent mediático» catalán. Por ejemplo:

· Las cuentas, reveladas por el diario El Mundo, de Marta Ferrusola y varios vástagos de la familia Pujol en la Banca Privada d’Andorra (BPA), en las que efectuaron varios ingresos por 3,5 millones de euros a finales de 2010

· Las ampliaciones de capital por 15 millones de euros, de origen incierto, efectuadas en sendas sociedades instrumentales de Jordi Pujol Ferrusola y su mujer oficial, Marta Gironès, ya explicadas por EL TRIANGLE y publicadas el pasado domingo por El País

· Las sentencias judiciales adversas y expedientes sancionadores de Bruselas que acumula la empresa de capital israelí Iberpotash, que explota las minas de potasa del Bages y que ha provocado un gravísimo caso de contaminación del subsuelo y del abastecimiento de agua a Barcelona. Iberpotash, por el hecho de ser judía, cuenta con una descarada protección del actual gobierno pro-sionista de la Generalitat y desoye todos los requerimientos que se le hacen.

· La votación del Parlament en la que CiU y PP rechazaron el derecho de autodeterminación para el Sáhara, Palestina y Kurdistán

· El caso de corrupción destapado por la Guardia Civil en Torredembarra, que, a través de la consultora Efial, tiene ramificaciones en una treintena de ayuntamientos gobernados por CiU. El «Sometent mediático» silencia la red de complicidades y asume, sin crítica alguna, que un concejal imputado sea nombrado alcalde.

· En relación con el caso anterior, las implicaciones de la familia Sumarroca, a través de la constructora Teyco, en la adjudicación de concursos amañados.

· Las mentiras del eurodiputado Ramon Tremosa, que juró y perjuró que UPyD y Ciudadanos nunca se integrarían en el grupo liberal (ALDE)

· Las palabras del nuevo presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, desautorizando y descartando la hipotética independencia de Catalunya

· El comunicado de Amnistía Internacional donde declina intervenir en el contencioso catalán por considerar que no constituye un atentado a los derechos humanos

Todos estos temas, de palpitante actualidad y de gran trascendencia política, son sistemáticamente silenciados, reducidos a la mínima expresión o distorsionados por parte de la batería de medios de comunicación subvencionados desde Presidencia de la Generalitat (prácticamente todos).

A mí no me asusta ni me preocupa la independencia de Catalunya. A mí me asusta y me preocupa la pulsión maniquea y liberticida que anida en el universo independentista. El huevo de la serpiente.

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