¡Dejadnos votar! («Let us vote!»)

Después del previsible «no» del Congreso de los Diputados al acuerdo del Parlamento de Catalunya de pedir la transferencia de la competencia para organizar referéndums, la salida más plausible de todo el lío soberanista es la convocatoria de elecciones. Cuanto antes, mejor.

Obviamente, esta agónica legislatura tiene otros caminos para poder prolongarse: la elaboración de la nueva Ley de consultas, con su cantada suspensión cautelar por parte del Tribunal Constitucional; o bien una ruptura del pacto CiU-ERC y su sustitución por un acuerdo Mas-Navarro centrado en las urgencias de la agenda económica y social.

En todo caso, la sensación de desgobierno ante los «problemas reales» que afronta la sociedad catalana es creciente y alarmante. A esto contribuye, obviamente, la decisión de ERC de no implicarse directamente en la gestión del día a día de la Generalitat y dejar, cuando le conviene, a CiU en la estacada, como se ha visto en la controvertida modificación de la ley de BCN World.

Lo ha apuntado el presidente Artur Mas en la entrevista a Le Figaro. El desatascador del actual bloqueo político que sufre Catalunya puede ser la convocatoria de unas elecciones «plebiscitarias». El nombre no hace la cosa: unas elecciones son siempre unas elecciones y dar la voz al pueblo es el mejor remedio cuando un gobierno no funciona y entra en el descrédito absoluto, como pasa, desgraciadamente, con el de la Generalitat.

Catalunya, sometida a un estrés político in-so-por-ta-ble, necesita una catarsis electoral donde –por favor- se destierren los eufemismos («derecho a decidir», «estructuras de Estado»…) y todo el mundo hable claro. Queremos votar sin trampas, con unos programas partidistas nítidos y que den respuesta a las cuestiones palpitantes.

1. Independencia, aunque implique quedar fuera de la UE y del euro. Pero también:

2. Nacionalización de la banca, para que el dinero llegue a las pymes y a la gente

3. Nacionalización de las eléctricas y del gas, como pasa en Francia, para garantizar unas tarifas ajustadas

4. Supresión de los peajes de las autopistas, una vez acaben las concesiones vigentes

5. Fomento de la enseñanza pública, con la supresión de las subvenciones a las escuelas privadas

6. Renta mínima de subsistencia para todas las personas que se han quedado sin nada

7. Suspensión de todos los desahucios y garantizar una vivienda pública a todos aquellos que no tienen techo

8. Cierre de las centrales nucleares y fomento de las energías renovables

9. Separar preventivamente de la vida pública a todos los políticos que están imputados, aunque no tengan sentencia firme

10. Transparencia absoluta en todos los gastos que hace la administración pública, con especial control de las adjudicaciones y de las contrataciones

11. Convertir el respeto al medio ambiente y a la sostenibilidad en sectores económicos emergentes

12. Democracia participativa (Ley de consultas) en la adopción de decisiones estratégicas, por ejemplo la organización territorial, con la supresión de las diputaciones provinciales

13. Supresión de los cultivos transgénicos

14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21, 22…

Queremos votar. Necesitamos votar. El 9-N, elecciones abiertas al Parlamento de Catalunya. Artur Mas: «Let us vote!«

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