Cs lleva semanas perdido. Desde que su papel en el Estado se ha vuelto irrelevante por la moción de censura, en Cataluña también están desubicats. Más allá de clamar contra los lazos amarillos, su estrategia política ha quedado vacía. Y por si esto fuera poco, la última semana explican fuentes del partido que a Cs de Barcelona se le ha acabado la paciencia.

Si ya se les puso mal que la cúpula de la formación en Madrid decidiera ofrecer al exprimer ministro francés Manuel Valls la candidatura a las elecciones municipales sin consultar a la gente de Barcelona, ahora parece que el enfado toma más fuerza porque, asumido el cambio, en la cúpula no consiguen ligar al político francés. "No sabemos si será candidato. Y no hacemos más que el ridículo cuando la gente nos pregunta", asegura un dirigente de la formación.