Los socialistas vieron en el cambio de gobierno en España una oportunidad doble. Por un lado, un ejecutivo con Pedro Sánchez mejora sus expectativas electorales también en Cataluña; y de la otra, los numerosos cargos de libre designación que implica tener ministerios y delegaciones abre posibilidades de acceso a responsabilidades a todos los que estaban en el partido. Y así ha sido en los dos casos.

El CEO destapó hace pocos días que el PSC parece iniciar un camino de recuperación en intención de voto. Y además, la gran mayoría de cargos de segunda fila del PSC han acabado colocados en ministerios, secretarías, delegaciones y espacios de gobierno. Esto ha hecho que en las últimas semanas los dirigentes socialistas catalanes que se han quedado en e partido hayan empezado un intenso trabajo interno de búsqueda de talento, de nuevas caras y nuevos perfiles para ocupar los cargos que han quedado vacantes fruto del éxodo a los ministerios.

Pero la cosa no está siendo nada fáciles. Tanto es así, que dos de los cargos más golosos y remarcados de la segunda fila –el jefe de gabinete de Miquel Iceta y el asesor principal de David Pérez, secretario de la Mesa del Parlament– todavía están vacíos y, de momento, no tienen candidato. El casting socialista está en marcha, y de aspirantes no faltan. La pregunta es si están encontrando talento.