Mi padre murió por los efectos de la hepatitis C hace unos cuántos años. Aquella enfermedad ahora se cura pero si Gilead, la empresa farmacéutica que comercializa el medicamento que lo hace posible, hiciese caso de los consejos que da Goldman Sachs, este remedio no existiría. Esta consultora de inversiones ha publicado un informe dedicado a las empresas farmacéuticas y a los laboratorios que investigan terapias genéticas que encabeza con una pregunta: "¿Curar pacientes es un modelo de negocio sostenible?".

El analista que hace hecho el informe, Salveen Richter, señala que tratamientos como el que cura la hepatitis C tienen dos consecuencias: son de un gran valor para los pacientes y la sociedad pero representan un desafío para los investigadores y las empresas que quieren hacer negocio con los nuevos medicamentos. Explica que Gilead ingresó 12.000 millones de dólares en 2015, cuando empezó a vender el medicamento contra la hepatitis C, pero este 2018 'sólo' ingresará 4.000. La gente se cura y cómo que no infecta a otras personas las ventas disminuyen.

El consejo del analista de Goldman Sachs a las empresas del sector farmacéutico es que se dediquen a buscar medicamentos para las enfermedades no infecciosas, puesto que estas existirán siempre y el negocio no se agotará nunca. De hecho, no lo dice directamente pero no hay que leer demasiado entre líneas para entender el mensaje que envía a los accionistas y directivos de Gilead.

Cuando la salud es un negocio para unos cuántos pasan estas cosas. Los dirigentes de las farmacéuticas tienen pocos incentivos para encontrar remedios que eliminen enfermedades. Necesitan pacientes. Eso sí, cuando la enfermedad les pilla a ellos seguro que tienen el remedio a mano. Esto tampoco lo dice Goldman Sachs.

¿Conocéis algún rico que se haya muerto de hepatitis C?