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CATALÁN CASTELLANO
J. Bruc 04-01-2018
El asedio político al Barça se incrementa después de las elecciones del 21-D
Carles Puigdemont ya advirtió al presidente del club que pagaría las consecuencias de no haber suspendido el partido del 1-O
El principio de neutralidad política del FC Barcelona -ahora mismo formado por un 90% de catalanismo y un celebrado 10% de seny- está garantizado por la actuación de la junta directiva de Josep Maria Bartomeu, si se toma como referencia este axioma popular según el cual el mejor acuerdo es aquel que no complace a ninguna de las partes.

El Barça ha conseguido ganarse la persecución implacable del Partido Popular (PP) y del poder central, incluida la enorme maquinaria del Estado que un gobierno puede llegar a controlar. Más o menos lo mismo que, desde la Generalitat, han intentado las fuerzas soberanistas capitaneadas por Carles Puigdemont con la ayuda de las no menos potentes entidades independentistas como la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, obsesionadas con utilizar al Barça de escudo y estilete vez, sobre todo por la resonancia internacional que tanto ha echado de menos el proceso.

Las causas de esta inquietante indisposición del Barça con los dos bandos políticos enfrentados resultan, paradójicamente, antagónicas. A la derecha constitucionalista le parece que hay que perseguir por tierra, mar y aire que la catalanidad del club azulgrana esté al servicio permanente del soberanismo, mientras que los presuntos padres de la República de Cataluña, lo que han hecho primero Sandro Rosell y ahora Josep Maria Bartolomé es huir del frente, retirarse a la retaguardia y cambiar de uniforme.

Lo que representa Junts per Sí o Junts per Catalunya y ERC -en cualquiera de sus versiones y actuaciones- considera los directivos del Barça como unos "traidores a la causa", blandos con sus gestos frente a la represión después del referéndum del 1-O y ante el resto de sus secuelas, como el encarcelamiento de líderes y políticos o la aplicación del 155. Si se han de decir las cosas como son, durante la jornada del 1-O, cuando desde la Generalitat se exigió al Barça la suspensión unilateral del partido de Liga contra el Las Palmas, el propio presidente Carles Puigdemont terminó sus tensas conversaciones de ese día con Josep Maria Bartomeu profiriendo serias amenazas contra el presidente del Barça si no le obedecía. "Te arrepentirás de esto", le dijo Carles Puigdemont.

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