ElTriangle.eu - Diario digital de información, análisis y opinión

ElTriangle.eu - Diario digital de información, análisis y opinión

CATALÁN CASTELLANO
AUTOR
Anna Aguilar-Amat
Poeta, militante de la comunicación y terminóloga sin fronteras: las lenguas nos lo dicen todo.
REDES SOCIALES
11-10-2017
Un rey que hable en tu idioma (dothraki, valyrio o catalán)
La otra noche se le veía dolido, al rey de España, cuando hablaba de la deslealtad de sus súbditos catalanes. (Los heridos no fueron mencionados, se lo merecían por desleales). Me pregunto si el rey tiene respuestas para esa presunta deslealtad, y sugiero algunas.

Cabe recordar que en 1359, en tiempos de Pedro el Ceremonioso, los miembros de las primeras Cortes Catalanas tenían un juramento que definía la relación con el rey catalán: "Nos, que valemos tanto como vos, juramos ante vos, que no sois mejor que nos, que juntos valemos más que vos, y que os aceptamos como rey y soberano siempre que respetéis nuestras libertades y leyes, pero si no, no".


Dejando de lado las cuestiones históricas, más de la mitad de los catalanes (aprox., ya que el referéndum no se pudo hacer bien) no se sienten representados por la monarquía ni el gobierno español. Las tramas de corrupción han ilegitimado al gobierno actual, las prestaciones no son proporcionadas a los impuestos, no se cumplen las promesas sobre el autogobierno… y ahora no les dejan expresarse y se les pega. Y hay un trasunto subyacente: mientras los catalanes se adaptan a hablar la lengua de su interlocutor, el “forastero” que viene mandando en su casa se apoltrona en su inmovilismo y su monolingüismo.


Pareciera que al hablante monolingüe de español le costara demasiado esfuerzo usar una lengua más cromática, con más sonidos vocálicos. Percibe el catalán como una jerga confusa. Se atrinchera en su confort de lengua imperial y menosprecia lo que teme. Le asusta perder el control, su ego aburre los errores propios del aprendizaje, carece de la humildad necesaria para hermanarse.


Hace tiempo que el catalán ya no está prohibido, pero Cataluña se siente todavía un país colonizado. El dicho reza: "De fuera vendrán los que de casa te echarán” en referencia a los que suplantan a los habitantes legítimos. El catalán no es un pueblo militar, ha perdido en el campo de batalla, pero, lejos de avergonzarse de ello, sigue reivindicando por otros medios para que le sea devuelta su soberanía y se le permita progresar.


Mientras Cataluña persevera para que sus formas culturales no sean sustituidas, también ama las culturas de sus residentes: alza torres humanas y hace bailar a sus gigantes y dragones pero también baila flamenco, inventa la rumba catalana, se ríe de los chistes sobre catalanes. La red social se cohesiona con una sincronía cómplice que es más poderosa que la agresividad de los que temen perder su privilegio lingüístico y cultural y vienen, como el pasado fin de semana, a marcar lo que consideran su territorio: entre los cruceros de policías y las cruzadas en autobús, el gobierno español ha despilfarrado mucho más dinero público de lo que costaba el referéndum.


En vez de convertir la violencia simbólica en violencia real, nuestros “gobernantes” deberían aplicarse en aprender idiomas. La ardua tarea del inglés sería más sencilla si antes pasaran por el catalán o el portugués. Pero ni las lenguas de sus vecinos ni las de su propio país les interesan, piensan que no necesitan para nada el idioma del lugar en el que hacen “negocios”.


En un verdadero estado plurinacional, el euskera, el gallego y el catalán deberían poder aprenderse en todas las escuelas.


Y un rey debería hablar las lenguas de sus súbditos, y así demostraría que no les ignora ni desdeña, y tal vez se le tomaría por hombre de buena voluntad y se le llamaría “rompedor de cadenas” como a Daenerys Targarien, esa heroína que afirma que cada uno de sus soldados es libre de marcharse cuando quiera.

Escribir comentario
* Campos obligatorios
Noticias relacionadas externas