ElTriangle.eu - Diario digital de información, análisis y opinión

ElTriangle.eu - Diario digital de información, análisis y opinión

CATALÁN CASTELLANO
10-07-2017
La guerra de Cataluña
Para la gran mayoría de los catalanes, el proceso -estén políticamente a favor o en contra de la independencia- es un tema secundario en su vida, centrada en el trabajo, la pareja, la familia, los estudios, el deporte, el asociacionismo o los hobbies de cada cual. Pero hay una minoría minoritaria que ha hecho de la causa secesionista la prioridad absoluta de su existencia y muchos de ellos la han convertido, además, en su confortable modus vivendi, empezando por el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y toda su nutrida corte de Junts x Sí.

Esta minoría minoritaria concibe el proceso como una guerra -sin matices- de liberación de Cataluña del yugo del Estado español, a quien se considera el enemigo que nos oprime y nos coloniza. Hay una línea del catalanismo político que, mimetizando la independencia de Irlanda (1919-21), liderada por el IRA, ha elevado las históricas tensiones entre Castilla y Cataluña al rango de confrontación bélica declarada que hay que culminar en victoria lo antes posible.

La guerra de Irlanda del siglo XX, más que la de Sucesión del siglo XVIII, es la fuente de inspiración del movimiento independentista catalán. El coronel Francesc Macià preparó la invasión desde Prats de Molló, que posteriormente lo catapultó a la presidencia de la Generalitat republicana, como una acción de fuerza a la irlandesa. El carácter católico y patriótico de la independencia de Irlanda conecta con la sociología de la Cataluña interior, donde, antes y ahora, ha arraigado con más profundidad el sentimiento secesionista.

En esta tradición irredentista encontramos, en tiempos de la II República, grupos como Nosaltres Sols o Estat Català. Durante el franquismo y el postfranquismo tenemos el Frente Nacional y sus ahijados (PSAN, PSAN-provisional, EPOCA...) que, por varios laberintos y escisiones internas, desembocan en el MDT, Terra Lliure y una miríada de plataformas independentistas que, en los últimos años, han acabado confluyendo en ERC, la CUP y en algunos casos, incluso en el PDECat.

Debemos tener claro, aunque no lo verbalicen en público, que en el núcleo duro del proceso hay quienes consideran que están dirigiendo una guerra contra el gobierno y las instituciones españolas. Esta mentalidad militar obliga a adoptar unas estrategias y unas tácticas adaptadas al terreno que, en el marco de la Unión Europea y del siglo XXI, han analizado que pasan por el control de la información, la manipulación de la opinión pública y las movilizaciones de masas. Y en esto estamos desde hace cinco años.

El independentismo ha teorizado y ha implementado la importancia de disponer de un potente aparato mediático para dominar la agenda política y presionar al enemigo. TV3, Catalunya Ràdio, dos diarios en papel, cinco digitales y un equipo de opinadores que tienen tribuna en los principales medios de comunicación privados (el Grupo Godó y El Periódico) dan una gran potencia de fuego. Las subvenciones y la publicidad institucional se encargan de alimentar el frente periodístico. La ofensiva se complementa con una frenética actividad en les redes sociales (Facebook y Twitter) para desenmascarar y atacar a los enemigos.

El libro de cabecera en el Palau de la Generalitat es El arte de la guerra, escrito hace 2.500 años por el militar chino Sun Tzu y editado en Europa en el siglo XVIII. Se nota, porque su filosofía y sus consejos están permanentemente presentes en todos los pasos que da el proceso. Se nos dice que el protagonista de la “revolución de las sonrisas” es “la gente”. Pero esto es una falacia: el proceso no va de abajo arriba; desde el primer momento, va de arriba abajo. Y en la cúspide de esta pirámide jerarquizada hay un núcleo duro que aplica metódicamente los principios de El arte de la guerra… ¡porque considera que está en guerra!

“El arte de la guerra es el engaño”, sentencia Sun Tzu. Y el engaño y las maniobras de distracción y de confusión son las armas que utiliza de manera habilidosa e intensa el estado mayor del movimiento secesionista para desconcertar y ganar la partida al enemigo. Mariano Rajoy y la sociedad española tienen que saber que el generalato independentista les ha declarado la guerra y tiene la voluntad y la convicción de derrotarlos.
Escribir comentario
* Campos obligatorios
Noticias relacionadas externas