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CATALÁN CASTELLANO
22-07-2017
¿Cuál puede ser la carta escondida de Carles Puigdemont?
Carles Puigdemont.
Con gran convicción y vehemencia, el presidente Carles Puigdemont y el vicepresidente Oriol Junqueras repiten en sus intervenciones públicas que el día 1 de octubre habrá urnas en Cataluña para votar el referéndum de independencia. Pero la firmeza y rotundidad de las máximas autoridades de la Generalitat contrastan con la dura realidad, marcada por la contundente actuación del gobierno central contra cualquier iniciativa legislativa o presupuestaria que pueda estar relacionada con el referéndum.

¿Cómo hay que interpretar esta clamorosa contradicción, sabiendo, además, que la Generalitat está en una evidente condición de inferioridad ante el poder del Estado? ¿Son unos descerebrados y lenguaraces el presidente Carles Puigdemont y el vicepresidente Oriol Junqueras? ¿Han perdido el oremus, son unos mentirosos compulsivos o viven en otra galaxia?


La explicación de esta “esquizofrenia” puede estar en la carta escondida que tiene Carles Puigdemont: poner las urnas el 1-O, pero para hacer elecciones al Parlamento de Cataluña. La fecha tope que tiene para anunciar esta decisión es el próximo 8 de agosto. El argumento es que, ante la imposibilidad de realizar el referéndum por culpa de la intransigencia del gobierno central, se convocan elecciones. Eso sí, en las inmediaciones de los colegios electorales habría otra urna para que los ciudadanos pudieran votar a favor o en contra de la independencia, en una consulta-happening que organizarían las entidades soberanistas.


En un primer momento, la Generalitat intentará que esta “segunda urna” esté en el interior de los colegios electorales y pueda utilizar el censo oficial para la validación de los resultados. Esta será la batalla que “calentará” la movilización del próximo 11 de septiembre y la semanas previas a las elecciones del 1-O. El movimiento independentista convertirá la “segunda urna” en el eje de la campaña y, ante la evidencia que no podrá instalarla oficialmente, serán las organizaciones soberanistas (ANC, Òmnium y AMI) quienes se encargarán de colocarla y controlar el recuento.


Sin embargo, esta “jugada” es altamente arriesgada para el partido de Carles Puigdemont, que previsiblemente será condenado este mes de septiembre por el caso Palau y podría sufrir un retroceso catastrófico. La única solución sería la repetición de la candidatura de Junts x Sí, opción que descarta totalmente ERC. Por lo tanto, es de prever que toda la presión del “sometent mediático” irá dirigida, en las próximas semanas, a ERC para volver a repetir la coalición con PDECat e independientes.

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